01/11/18 Esa zona pendiente

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Es uno de los lugares a visitar en la vida de todo pescador. Siempre soñamos con ver ese paredón y las bestias que nadan sobre sus bases…. 

Hace algo mas de un año se me había dado la posibilidad clara. Solo debía cumplir con una rutina de ventas de casi todos mis equipos a fin de costear una parte de la jornada completa además de tener todos los implementos necesarios para jugar en esta liga. Casi sobre el reloj el objetivo se cumplió, equipos acomodados, transferencia realizada y a soñar. Pero…. por problemas personales un día antes mi participación se suspendió quedando así un gran pendiente.

Hace un par de semanas, como el mejor dejavú, estaba embarcando en una de las dos lanchas de “La Zona”, y junto a mis dos amigos “Los Pablos”, quienes curiosamente me habían invitado algo mas de un año atras. ¿Coincidencia? ¿Realidad? ¿Revancha?… no lo se, pero el viaje en voz baja ya le avisaba a mis tripas que algo nos iba a marcar a fuego en este viaje, mientras Yo en silencio era espía de esa charla.

Llegamos al lugar de destino y aprontamos equipos para ir a ajustarlos al famoso muelle flotante de donde salen los servicios. Señuelos al agua y los “Pablos” hicieron las delicias de robar un par de sabalos para darle color a la previa. Vianda con el almuerzo de cada uno casi por reloj combinada con la llegada de la lancha, y allá partimos.

Salimos por un brazo donde – entrando a la imponente boca que hace frente a la famosa represa – el aire cambia, se pone denso y se presienten cosas raras bajo los remansos que se generan entre piedras y correntadas. A todo esto se le suman los grandes lomos de los dorados que asoman como desafiándote, como diciendo “Acá estoy… ¿te animas?”

Este es el momento donde la garganta se seca, la adrenalina sube y la palma de la mano aprieta el lomo del reel como diciéndole “tranquilo…. yo te voy a cuidar”. De frente se ve una imponente masa de hormigón y hierro que cumple a la perfección el rol de erizar cualquier pelo en los brazos y obligar a tragar para contener emociones.

Llego ese momento en que se corta el motor y se escucha una simple frase que da la campana de salida: “Bueno muchachos, llego la hora.. mucha suerte“…. y aunque no lo crean, ese primer tiro saca alguna lágrima. La rutina es subir y bajar de manera teórica, pero en la práctica lo brazos se cansan, hay piedras, palos y la fortuna del nivel del agua. Ingrediente aparte: el comportamiento de estos gladiadores doré totalmente impredecibles. Pueden no comer, salir al lado del bote y de golpe sacarte una caña de la mano.

 

Había pasado algo mas de una hora y seguíamos insistiendo. Poca agua, mucho cambio de niveles en los días anteriores y un clima inestable le ponían la cuota de expectativa a cada tiro. De la nada mi caña quedó seca, se quizo clavar como arrastrando una piedra. En ese momento, en milésimas de segundos se te pasa de todo por la cabeza y el “¿que carajo pasó?” a pie firme. Clavada seca y a aguantar. Un freno al máximo parecía no ser suficiente para este tractorcito, en los primeros segundos de corrida violenta mi dedo ayudaba hasta donde podía.

Una vez estabilizado el equipo  – manteniendo siempre la tensión en la linea – comenzamos a trabajar. Ale, nuestro guía, anticipó que era de los buenos, desde las piedras – bajo el agua – el ejemplar lo afirmaba ya que no se dejaba ver. Pasados unos buenos minutos el multi empezó a ceder y a correr, señal de que el submarino subía, oportunidad para no desaprovechar, y sacar eso de las piedras. Salio la trompa… la cabeza… 3/4 cuerpo y casi la cola con un espectacular planazo sobre el agua al mejor estilo ballena franca.

Yo me agarre la cabeza y el silencio invadió la embarcación…. de ahí en más mucho mas no pude hablar, entre lágrimas y sonrisas vi el dorado mas grande de mi vida, ahora…. lo quería sacar ! Minutos mas tarde se dejo ver de nuevo solo sacudiendo la cabeza afuera del agua para ya entrar a la recta final. Ale lo aseguro con el bogagrip y cuando lo subió confirmamos que era de los grandes. Peso unos 23 kilos, un millón de cosas en mi cabeza que resolví sentándome… llorando… mirando al cielo y diciendo gracias suegro… me lo mandaste vos, sabias que era el pendiente de mi vida desde hace un año… a vos te lo dedico (Si habremos ha lado de este viaje con el prendiendo fuego para un asadito). Foto rápida y la dorada al agua,una potencia.. un porte tremendo. Queríamos mas !

Dos bajadas después un pique mas agresivo, mas eléctrico, me ganó la lancha.. me paseó para un lado y para el otro hasta que también subió:era de 12 kilos, un bestia, pero comparado con el de minutos antes parecía el hijo menor. Unos 20 minutos después de liberar a este segundo gladiador escuchamos las peores palabras: “BUENO CHICOS…. ODIO DECIR ESTO. PERO HAY QUE VOLVER. TERMINÓ EL TURNO”

Fueron las 3 horas mas rápidas de mi vida, se pasaron volando pero me sacaron todo tipo de emociones, recuerdo, lagrimas, risas y hasta gritos. Espero haber podido transmitirles lo que me pasó y lo que viví de manera clara y que lo hayan podido vivenciar junto a mi relato.

Un cordial saludo, gentileza de Martin Docampo de 100%Pesca | Nota publicada en la Edición 64 #SentilaPesca #Online de #Noviembre

17 ZONA PENDIENTE SENTI LA PESCA

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Sobre el Autor

Martin Docampo

Naci en Alta Gracias, Pcia de Córdoba. Me crié pescando y caminando los diques y embalses cordobeses desde los 4 años. Apasionado por la pesca deportiva.

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