05/04/18 Tarariras Santas

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Ya en el comienzo del ocaso de la temporada son cada vez más difíciles encontrar los momentos propicios para salir en busca de nuestras preciadas guardianas de los pantanos…

Las tardes son mas cortas, las mañanas más húmedas, el viento suele soplar más, los cambios bruscos de temperatura y al menos unos 10 etcéteras mas que hacen de la pesca ese arte atrapante por el simple motivo de que nunca pescas dos veces bajo las mismas condiciones… al menos en estos arroyos. La situación en cuanto a la sequía sigue siendo muy preocupante, no solo por la pesca sino también por la actividad agrícola-ganadera en general.

Volviendo al tema pesca… me desconcierta mucho la floja respuesta de las tarariras ante los diferentes engaños que les presentamos en cada salida. Particularmente les hemos pasado muchas veces el señuelo por enfrente de la boca (literal) y así y todo no logramos respuesta, sólo una elegante disparada debajo de la vegetación hacia el medio del arroyo que nos ha dejado boquiabiertos en más de una oportunidad. Y ni hablar cuando vas caminando y salen despedidas de la orilla donde suelen tomar agua las vacas. En estas últimas salidas ha sido notoria la merma en la cantidad de ataques. No sé si la luna influye en esta pesca, ni cualquiera de los factores que nombre antes, ni si hay pique… nosotros salimos igual!

Pescamos dos días un rato: el Sábado y el Lunes aprovechando el fin de semana XL haciendo equilibrio entre la familia y el trabajo. El Sábado arrancamos cerca de las 10 am, junto a dos queridos amigos y pescadores: Mariano y Gustavo. Llegamos al campo a buscar nuestros puntos preferidos: los manchones de gambarrusa. Con lo bajo que está el arroyo había puntos a montones! Lo malo es que movimos unas cuantas pero no podíamos hacer que ataquen. Así fue que cerca del mediodía me dediqué a hacer fuego para arrancar un vacio “sandwichero” mientras compartíamos alguna cerveza y charlas de pescas pasadas.

 

Entre charla y charla, esperando que la leña termine de encender, Mariano tiraba una y otra vez una coqueta ratita debajo de unos sauces que estaban justo enfrente nuestro, en uno de los tiros deja bajar el roedor traileado con una cuchara y al primer manijazo del reel aparece la primer captura del equipo! Una tararira que premió la constancia del pescador. Seguí intentando… por lo menos pude hacer que muerdan!!! Esto hizo que abandone el asado y siga intentando en vano hasta que me llamaron a comer. Gustavo tomo la posta del asador y se lució con un vacio que hizo olvidarnos por un momento de lo dura que estaba la pesca.

Con la panza llena emprendimos la retirada. En uno de los puntos que paramos antes de llegar al auto Mariano me dice en voz muy baja: – “Shhhh… vení que acá abajo hay una!” (espero que lo hayan leído susurrándolo! Jajaja) El desafío era doble, venía de mal en peor y estaba intentando pescar con un señuelo hecho en casa. Vimos que se movió, la teníamos rodeada, así y todo se hizo muy difícil hasta que en un momento la tente demasiado con mi maltrecho señuelo! Era más grande el señuelo que la presa!!! Una tararira que no se si llegaba a los 100 gr. pero lo que cuenta es la unidad y no el tamaño (esto aplica sólo cuando conviene… jajajaja). Personalmente creo que es más difícil pescar las tarus pequeñas que las grandes, pero bueno ese ya es otro tema.

 

Antes de salir nos sentamos un rato a descansar y a cargar “nafta”. Ya nos íbamos hasta que miramos el Google Earth y encontramos un charco, no muy lejos de ahí. ¿Vamos? Obvio! Mucho abrojo, mucha cardencha, mucha cortadera… un desastre. Teníamos raspones por todas partes. Costó un poco, pero encontramos el charco. Mariano en su primer intento casi pesca una! Nos quedaría media hora, les tiramos con todo pero a los señuelos que les tenían bronca eran los de Gustavo, un ataque tras otro. Hasta que afinó la puntería y clavó un taruchón que tendría cerca de 2.5 kg. Después de eso al agua y terminamos empatados en 1 a pesar de los tamaños!

El Lunes 2 salimos otra vez al mismo campo pero un poco más adentro. Salimos a las 15hs, habremos empezado a pescar a las 16 hs. Sabemos que, a más tardar, a las 19.15hs hay que pegar la vuelta. Llegamos a un lugar que era un paraíso pero con las tarus pasó exactamente lo mismo, pocas respuestas y muy tímidas. En este punto el privilegiado fui Yo! A la salida de un manchón de gambarrusa dejo caer el señuelo hasta el fondo y cuando empiezo a traccionar tengo un hermoso ataque acompañado de una hermosa tararira. Estaban bien abajo! Probamos unos minutos más y decidimos cambiar, esa taru aparentemente andaba perdida… aunque yo tuve al menos un ataque más que lo pifie bien pifiado.

Ya en el último punto Gustavo tuvo su premio, mientras Ariel y Yo veníamos palo y palo buscando abultar el marcador. En un momento saco la cuchara de mi rana de goma (casera) y es ahí donde consigo mi segunda taru ya con la noche acechándonos. Antes de irnos armamos reunión, unas buenas charlas y a casa! Las tarus locales están difíciles, pero no imposibles. Cuiden los campos, cuiden el recurso! Si es así hay pesca para rato! Para los que leyeron todo, el campo es en General Rodriguez.

Abrazo y buena semana.
Gentileza de Christian Andrés López | | Nota publicada en la Revista Online Nº 57 #SENTILAPESCA de Abril

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