06/12/17 Colosos de Uruguay con mi viejo

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Todo se armó de la nada. El viernes entre mensajes de whatsapp para saludar, para ver como andaba todo hasta que salió el famoso “Venite”…

Así fue que a primeras horas del Sábado estábamos encontrándonos con el “Indio” Gabriel Osuna, con su lancha lista para navegar aguas del Rio Uruguay. Arrancamos en alguna de las tantas canchas que tiene Gaby, eléctrico al agua y comenzaba la deriva. Los piques no tardaron en comenzar, el golpe del señuelo cerca de los palos es fundamental, aunque a veces hay que jugar el límite y terminas pescando algunos pajaritos por las ramas o perdiendo el artificiales en el fondo del agua.

Un río bajo avisaba que no era un día mas, presión atmosférica.. ruidos de coletazos varias veces.. hasta que nos dijimos: – ¿Escuchaste? fue entre los árboles. En la previa también se sintió algo raro. No es coincidencia que todos decidimos llevar una vara mas durita que las de siempre este viaje. En cuanto a los artificiales use bananas con anzuelos simples (en algunos casos les pusimos in-line el ojal para probarlos, y si que dieron).

Llegando a un remanso con muy poca agua y fondo de arena vimos un aleta, era grande o quizá eran grandes. Algo corre en el estomago en esos momento, los sentidos se activan de manera diferente al standard. Respirando ansiosos con el mínimo ruido, y alejando la deriva con el eléctrico, esperamos todos varios metros sin hacer un tiro. Los 3 señuelos volaron casi al mismo tiempo, un tándem que debía ser infalible. El primero en tocar el agua fue el de Gaby… lo tomaron, afirmó y se lo largaron, inmediatamente entraron al agua el segundo y tercer señuelo.

Acá se pone bueno…..
Media vuelta de manija y apenas tocó el agua la banana se plantó firme, clavada seca y el show ya empezaba, pero no solo eso….. todo lo que escriba abajo imagínenlo por dos, dado que clavamos al mismo tiempo bestias muy parecidas junto con mi viejo. Cual misil abajo del agua la primera corrida fue hacia el medio del río casi en diagonal a la deriva, violenta llevada de multi y freno regulado casi al máximo hasta que decidió cambiar rumbo buscando los palos nuevamente a unos 15 metros de la embarcación.

 

Ayudando al freno con el dedo esta hermosa bestia regaló sus únicos dos saltos como mirando afuera del agua cual era el panorama. Sacándolo de la zona de palos volvió por mas, queria ganar abajo del casco. Buscando de proa a popa, dando vueltas cerca del motor… dio una hermosa pelea siempre asegurada por los anzuelos kamikaze. A la par al viejo se le ponía firme el otro coloso dorado con una batalla similar, dos tremendas bestias

El día se dio espectacular, calor y luego lluvia. Una buena cantidad de ejemplares pudieron ser levantados y muchos mas fueron aquellos que nos escupían el señuelo en el aire. Realmente una actividad increíble, pero en lugares distantes, hay que navegar mucho. Como resultado final, luego de una linda batalla, un par de fotos, beso en la cabeza y de nuevo al agua que son de esos momentos únicos e inesperados, que aún regalan los ríos.

Quiero nuevamente agradecer a Gracias Gabriel Osuna por compartir con mi viejo y conmigo esta jornada. Opuesto a esta alegría, horrible la cantidad de redes que se ven, incluso algunas con pescados podridos desde hace tiempo. Signo que son dejadas y nunca mas las buscan. Espero lo disfruten igual que yo al escribirlo.

Saludos a todos, gentileza de Martin Docampo de 100%Pesca

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Sobre el Autor

Martin Docampo

Naci en Alta Gracias, Pcia de Córdoba. Me crié pescando y caminando los diques y embalses cordobeses desde los 4 años. Apasionado por la pesca deportiva.

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