07/05/18 Compartiendo grandes jornadas con los chicos de “Si Pesco Mejor”

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Todas las semanas salimos a pescar desde la granja de la Asociación Revivir, centro de rehabilitación para jóvenes con adicciones, al Pejerrey Club de Quilmes. Durante la semana preparamos carnadas, aparejos y charlamos sobre pesca esperando que se acerque el Jueves o Viernes, donde las expectativas crecen..

Tres kilos de bizcochos, mate, café, sándwiches de mortadela o jamón correntino – como le decimos – y mucho horno de barro. Cargamos la SUBE para los 25 muchachos en tratamiento y como un club de pesca móvil tomamos dos colectivos, el último nos deja en la puerta de ingreso del Pejerrey Club de Quilmes.

Como todos los Viernes saludamos a los amigos del muelle y luego nos dedicamos a armar las cañas, cada joven nuevo tiene su instructor, un muchacho con más tiempo de tratamiento. Al rato todo el mundo está pescando, sale la primera ronda de bizcochos y mate, tutifrutti con trampa y risas si no hay pique, otros recorren cada hueco del muelle hasta que sale el primero, todos hipnotizados con las boyas o la puntera de la caña.

Devolvemos los peces chicos o de especies protegidas, el resto ya tiene destino: el horno de barro o el disco.
Llegamos siempre a las 9 de la mañana, y la verdad sin horario de regreso así pescan tranquilos. Así me enseñaron a mí. Ya bastante entrada la noche, con las luces de las farolas alumbrando el río, levantamos las cañas, guardamos todo y con la SUBE en la mano regresamos a la granja, nos bañamos y se come pescado fresco sacado hace un rato del río.

En esta oportunidad cabe destacar el momento de Lautaro: es la segunda vez que pesca en su vida y con 20 días de tratamiento en la granja le tiran la caña: una de fibra de 2, 70 m con reel, dos anzuelos encarnados con dos mojarras y dos banderitas de filet de pejerrey de la pesca anterior, flaquito todavía resurgiendo del consumo con la mirada concentrada en la nueva aventura, se sienta a mirar su caña durante un largo rato. Tímido y despacito se levanta, como las cañas allí se atan con un cabo elástico viene hacia mí y me dice: – “Tengo un pique.” Despego la mirada de las boyas y veo que su caña piboteaba y se sacudía como una brújula sin control.

 

– “Vení Lautaro!!, le grité. Es un dorado, esperemos que no corte la brazolada de variada, quería que al menos lo vea saltar. A caña doblada resultó ser un pejerrey de 47 cm., espontáneamente surgieron los aplausos de sus compañeros y de otros pescadores, que no sé si Lautaro comprendió. Sacamos la foto y Lautaro se entusiasmó: – ¿Voy a agarrar otro?, preguntó. No fue pejerrey lo que siguió haciendo vibrar su caña pero sí unos buenos bagres amarillos, que creo le daba exactamente igual por su sonrisa en cada pique.

– “Sos la tapa de la página” le dije, y me respondió con otra sonrisa más. Ni se imagina lo que significa para mí. Así terminamos un día más de pesca con más de lo que la pesca nos da. De regreso en la granja con ese cansancio especial, compartimos una cena muy fresca y luego todos a dormir. Así son los típicos días que compartimos con los jóvenes en tratamiento de la escuela “Si Pesco Mejor“.

En cuanto a mí, regresé a mi casa igual de cansado y satisfecho, silbando una canción que ahora no recuerdo bien… feliz porque al día siguiente, tempranito a las 8 hs, nos juntamos con los chicos a compartir otro desayuno de mate con bizcochitos, a atar moscas y a seguir aprendiendo secretos de la pesca deportiva, esta actividad que para todos es una excelente terapia!

Gentileza de Guillermo Tonini |  Nota publicada en la Edición Nº 58 #SENTILAPESCA de #Mayo

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Sobre el Autor

Si Pesco Mejor

Si Pesco.. Mejor ! Somos una Escuela de Pesca de la Asociación Revivir. Ayudamos a los chicos en su rehabilitación inculcándoles los valores de la pesca, ya tomada como estilo de vida.

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