11/08/17 Ita Ibaté, hogar de los Gigantes

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Pesca realizada entre el 5 y 6 de Agosto de 2017Ita Ibaté sigue dándonos esas sorpresas que parecen el sueño de un pescador. Festival de piques como pocas veces se vió en el marco de una jornada de surubíes y dorados gigantes..

Iniciamos otra aventura partiendo rumbo a la meca argentina del pescador: ItáIbaté, lugar donde muchos pescadores han quedado atrapados con imágenes de capturas que rondan tamaños inverosímiles. Es por ello como dice mi compañero de pesca y aventuras Jorge Guezi (Coto) algunos pescadores hemos contraído ahí el mal del sauce: necesitamos estar cerca del río para vivir.

La semana anterior Christian nos había llamado con la noticia que se estaban dando grandes portes de surubíes. Con casi 15 días seguidos de una temperatura media que rondaba los 30° el agua se templó y todo el ecosistema se anticipó a la primavera, mostrando mucha actividad incluso de dorados, sábalos y algunas bogas.

Arrancamos como siempre desde Buenos Aires, recorriendo sin pausa los 1050 kilómetros que nos separan de esta localidad, en menos de 12 horas llegamos a destino. En esta oportunidad el equipo estuvo conformado por Jorge Guezi (Coto), Julito Casáis, Rafael y quien les habla. Tomamos la ruta 14 que ahora se encuentra en muy buen estado. Este largo viaje es sin duda otro de los sabrosos componentes que hacen a la parte “mística” de la pesca, donde entre chistes, historias y cuentos se afianzan los lazos de amistad.

Al llegar nos estaban esperando en la bajada de lanchas nuestros amigos y guías Cristian “Letal” y Agustín “Escopetita” dos personajes ineludibles de la pesca en Itá Ibaté. Tras los saludos y las cargadas necesarias subimos los equipos y sin perder tiempo comenzamos la navegación mientras íbamos armando los reeles, cañas y líderes. En la primer lancha iban Julito y el Rafa guiados por Christian “Letal”; en la segunda lancha íbamos Jorge Guezi (Coto) y quien les habla. Nosotros estuvimos guiados por Daniel, un joven guía lugareño criado prácticamente en el río.

Daniel (a quien apodamos con cariño “El Terrible”) rápidamente supo ganarse nuestra confianza con su templanza, aplomo y experiencia a pesar de su corta edad. Terrible demostró con creces un excelente manejo de lancha, maniobrando con delicadeza, precisión y el oído siempre atento al mínimo susurro de la chicharra del reel.  El DreamTeam ya estaba conformado. Se optó por la modalidad de trolling, buscamos a los grandes durante la primera media jornada del viernes pero no obtuvimos ningún resultado. A pesar de la búsqueda intensa ninguno de las dos lanchas había conseguido ni un solo toque.

 

No nos desanimamos, sabíamos que nuestra suerte estaba por cambiar. Otras lanchas tuvieron piques importantes por lo que sabíamos que el surubí estaba ahí. Sin embargo el día anterior hubo un brusco descenso de temperatura, pasando de 30°a 16° grados. Por experiencia sabemos que cuando ocurre este fenómeno el pez reciente estos cambios tan extremos de temperatura y queda como “aletargado” aclimatándose. Asique emprendimos el regreso con la luna llena frente a nosotros.

Una nueva oportunidad
Después de un rápido desayuno las ganas de estar en el agua no se podían contener. Christian sabe que le ponemos una garra y una pasión a cada salida, él más que ninguno se ocupa de que todo esté listo desde temprano. Por eso a las 7 hs ya estábamos subiendo a la lancha con todo lo necesario para el día: termos con agua caliente, mate, facturas y las viandas del medio día por si decidimos continuar con la pesca. Dani y Christian se ponen de acuerdo y nos dividimos las canchas para buscar a los grandes. Quien tenga éxito dará la señal…

Suelo pasar horas haciendo nudos, líderes y bajadas cuando no me encuentro pescando. Es mi terapia… Veo videos, analizo materiales, comparo técnicas de atado y pregunto a guías y amigos. Sin embargo tanta preparación no sirvió para soportar el pique que tuvo Coto en su línea. Tras la clavada inicial Coto sostiene el pique, Dani acelera la lancha y justo en la unión de los dos fluorocarbon se produjo un corte en el leader. Había una gran diferencia entre los diámetros así como también entre las durezas de los mismos. Pero los grandes ya habían aparecido y redoblamos nuestra atención atentos a todos los detalles y por las dudas pasamos a cañas de acción más pesada.

Una batalla épica…
Comenzamos en la modalidad trolling utilizando los señuelos de paleta larga. En mi caso me decidí por una banana corta de Alfer color verde. A eso de las 9 am mi línea se detiene y la chicharra anuncia un pique. El terrible acelera y gira la lancha con gran habilidad. Comienza una llevada imparable, los metros de multifilamento salen violentamente: 20, 30, 50, 60, 100 y sigue la llevada! La chicharra del reel aúlla sórdidamente, me juego y aumento el nivel de frenado desde la estrella cuando la caña se curva peligrosamente. Tengo un multifilamento que me permite muchísimo más margen de frenado que cualquier otro y uso a mi favor su gran resistencia para parar la corrida de la bestia. Sin embargo del otro lado de la línea hay algo que no puede ser frenado con nada…

Siento una mezclas de sentimientos entre alegría, impotencia, miedo, admiración y emoción ante tanta fuerza. Me estoy quedando sin línea, no puedo frenar más, va a cortar, es corte seguro. No quiero perderlo, no es justo, meses de preparación para este momento, tengo un equipo pesado y no puedo hacer nada. La cabeza me da vueltas, Coto me habla y dice algo sobre las piedras y un corte, no le prestó atención.

Terrible más rápido que un gato ya estaba preparado y si no dá marcha atrás a fondo cuando grite “me va a cortar” me hubiera quedado sin línea. La maniobra me permite recuperar unos metros de multi y recojo rápidamente y de repente pierdo la tensión y temo lo peor ¿Se me escapó? me pregunto en la desesperación de la lucha. Segundos que son una eternidad hasta nuevamente ir tensando el multicon el temor de no sentir nada al final, sin embargo el surubí aún está en la otra punta y al recuperar la tensión viene una segunda corrida peor que la primera ¿¡Qué carajo pasa!? ¡No puedo frenarlo y a pesar de los 270 metros que carga mi reel,  el carretel está casi vacío de nuevo! A estas alturas ya no sabía ni que pensar ¿será un torpedo? ¿Una moto de agua?

Me juego del todo..
Las cartas estaban echadas. La bestia no cedía y debo tomar una decisión rápido ya que en esta zona conocida como Los Cilos, el río posee muchas piedras y con tantos metros de multifilamento en el agua tengo muchas chances de que se produzca un corte si las roza. Entonces es mi turno y comienzo a juntar multi frenéticamente usando toda la potencia que me daba la caña.  Por suerte estaba utilizando una Shimano Convergence CVC F70H 15-30 lbs probada y aprobada en el Alto Paraná.  Sin embargo hoy sería puesta a prueba con un contrincante insospechado que fácilmente la llevaba al límite.

 

A pesar del nivel de “tensión suicida” que le metía al multi, la lucha se hace muy dura y el monstruo no parecía dar señales de cansancio. Llevadas de 60 metros con un nivel de frenado muy jugado fueron cansándolo y gracias a los consejos de Coto y los retos de Dani, ya más tranquilo fui aflojando el freno y con paciencia acercando al surubí. La pelea no duró mucho: ni yo ni el pez hubiéramos aguantado más tiempo. Necesitábamos evitar el corte a toda costa y no teníamos la intención de acercar la lancha hasta posicionarnos arriba para meter multi adentro y quedar en posición casi vertical al surubí.

Cada vez que se acercaba a la superficie arremetía hacia el fondo sin poder contenerlo sumergiéndome violentamente la punta de la caña debajo del agua. Lo arrimo 2 veces a la lancha y huye aún con mucha fuerza, pero al final su majestad parece concedernos una visita a a bordo de la lancha.  Al acercarse unos nervios y emoción nos invaden a todos. ¿Cómo será de grande nos preguntamos? El largo leader de fluorocarbonya está ingresando al tambor del reel, ya falta muy poco. Vemos un gran desplazamiento de agua y una cola monstruosa: la bestia ha llegado…

Coto no me deja gritar y me sigue tranquilizando. Daniel lo toma por la cola con cuidado.  Aún tiene mucha energía. Trata de levantarlo en vano, no puede: es demasiado pesado. Lo arrastra hasta borde de la embarcación y lo sube jalándolo. No damos crédito de lo que vemos: empezamos a calcular, un 1,20 m, 130 m y aún hay mucho más surubí para medir! Acusa 1,53 m de largo y unos 62 kg de peso. Sin embargo el peso no importa, la medida no importa. ¡Tenemos al señor de los ríos en persona que nos regala toda su majestuosidad! Fotos de rigor para registrar lo inverosímil y devuelto al agua.

Y fuimos por más!
Rafa y Julito no habían tenido suerte: no tuvieron ni un toque. Luego de un breve almuerzo donde intercambiamos impresiones volvimos juntos a atacar la misma zona donde habíamos tenido el primer pique y no pasaron ni 20 minutos de navegación cuando en nuestra lancha Coto acusa un pique y Dani acelera, luego gira la lancha para acomodarnos. Coto tiene una llevada infernal que me obliga a recoger a toda velocidad para no cruzar los multifilamentos y cortar. Así comienza una batalla mortífera con otro surubí que también nos deja atónitos con esta llevada imparable. Entre eufóricos gritos y festejos nos miramos durante centésimas de segundo y no podíamos creer que lo que estábamos viviendo!

El surubí arremete con una llevada tan violenta que en segundos 80 metros de multifilamento del carretel ya están en el agua. Quiero aclarar que realmente éramos incapaces tanto nosotros como el guía de evaluar y calcular la “capacidad de pelea” de estos verdaderos monstruos, por eso ante estas corridas estábamos atentos y tensos, pues si demorábamos un segundo demás en arrancar la lancha para perseguir a estos bichos me animo a decir que el reel, la caña y el pescador incluido hubieran terminado en el río! Ya que el objetivo era evitar un corte seguro.

Vuelve a ocurrir una segunda llevada pero Coto trabaja muy bien el freno y logra reponer el ritmo de pelea.  Empieza el trabajo del pescador y a los pocos minutos vemos a la distancia un gran pez que emerge a la superficie. Quedamos desconcertados pues pensamos que era un paty gigante u otra especie, ya que es muy raro levantar un surubí a superficie a tanta distancia, sin embargo luego nos dimos cuenta que las corridas se produjeron en zonas bajas del veril y cuando el pez se cansó emergió a la superficie más rápido por la escasez de profundidad para luchar. Suerte doble por evitar las piedras y los palos. Al acercarlo a la lancha de nuevo los gritos de alegría! Era la segunda bestia del día y no podíamos creerlo que estábamos viendo! media un aproximadamente 1.45 m y unos 50 kilos de peso. Lo levantamos para las fotos y luego de nuevo al agua.

Mucha emoción para una jornada que sin duda quedará en entre las más lindas de nuestras vidas.De repente me vino a la mente el esfuerzo que hace Pablo Di Santis y otros pescadores para promover la pesca con devolución y el respeto al rio. Esta es una batalla cultural que vamos a tener que pelear entre todos, porque juntos vamos a salvar al Paraná!

Festejamos como locos. Dedicatorias y abrazos. Fotos, cena y sobremesa. Nos fuimos a dormir con un sueño cumplido, sin poder imaginar que Itá Ibaté aún tenía mucho más para darnos y cumplir todos nuestros sueños de pescador, incluso aun los más descabellados.
Gentileza de Nazareno Morelli

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