13/06/18 Pesca en el norte correntino: Yahapé

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Hace poco mas de un mes comenzamos a gestar una salida de pesca a partir de un trabajo que tenía que hacer uno de los integrantes del grupo en la provincia de Corrientes. El primer lugar que se barajó fue Esquina, ya habíamos fijado el lugar pero de repente surgió un cambio de destino laboral hacia la provincia de Misiones, por lo que el primer objetivo lo descartamos por quedarnos a contramano..

Sergio, uno de los integrantes del equipo, dijo “Dejen,Yo me ocupo de buscar un lugar”. Y así fue como llegamos a fijar destino en el norte correntino: “Yahapé”. Nunca había sentido nombrar esa localidad pero como no tengo tanta experiencia en este rubro les dije que para mi estaba bien cualquier lugar. Al fin y al cabo, independientemente del resultado de la pesca, lo que realmente importa es estar ahí.

A unos días de la excursión sufrí la pérdida de mi abuelo… gran responsable de mi pasión por la pesca. Al enterarse de la noticia mis compañeros me decían “Vas a ver que el sábado él va a estar ahí con nosotros y te va a dar una mano, acordate”. Después de una semana dura llegó el tan esperado Viernes. A las 19 me pasan a buscar, Mariano me pregunta “¿Y la caña?”, a lo que contesto que no iba a llevar ninguna porque soy taruchero, o sea, no tengo equipo para ir a buscar esas bestias del Paraná. “Trae la vara que te regalé el año pasado!”: Una Banax de acción médium-heavy de la cual nunca pudimos conocer el libraje… así que la busqué y viajó con nosotros.

 

Después de un viaje de poco menos de 1000 km llegamos a destino: Yahapé, un lugar donde están los grandes. Paramos en “Cabañas del Monte”, un complejo pesquero con todas las comodidades para el pescador acompañado de una excelente atención. Dormimos un par de horas y a desayunar con buena variedad y abundante, en ese momento conocimos a Jorge quien es el dueño del lugar que nos atendió de la mejor manera.Ya de cam ino a la lancha nos cruzamos con un pescador oriundo de Misiones, le hicimos la pregunta de rigor “¿Cómo está el pique?” a lo que nos contestó que normalmente no se pesca cantidad pero si calidad, dato que ya manejábamos y no teníamos más que comprobarlo. La mayoría de las personas con las que hablamos ya conocían el lugar y volvieron… por algo será ¿no?

El guía que nos tocó fue Ramón, un tipo nacido y criado en esos pagos. Sin más preámbulos encaramos para el río en medio de un marco natural imponente. Lo primero que hicimos fue buscar a uno de los gigantes más codiciados: El SURUBI. La modalidad que utilizamos fue trolling, algo bastante aburrido pero es así. Recorrimos lugares hasta que cerca de las 10 de la mañana donde Ramón nos dice “Vamos a pasar por allá porque viene mucho olor a pescado”… nosotros nos miramos con desconcierto porque no notamos nada, pero en definitiva, el que sabe es el guía.

En una de las pasadas una caña se clava… “PESCADOOOO” gritó Mariano, pero resultó ser un enganche. Zafamos y seguimos. Ya cerca de las 10.30 estábamos charlando con caña en mano hasta que siento que mi señuelo se clava, pero clava y corre! Pescadoooooooo!!!! Ahí arrancó el sueño que se convirtió en realidad, lo que siempre vi en la televisión o videos de youtube, a diferencia que esta vez me estaba pasando a micon caña regalada, reel y señuelo prestados… completito!

Unos minutos antes Mariano me comentaba lo bien que “trabajaba” la caña. Hasta ese momento no sabíamos que bestia se encontraba al final de mi línea pero las sospechas apuntaban al preciado Surubi. “Liaba” unos metros y el pez sacaba el doble, no había forma de poder verlo!!! Seguimos un buen rato hasta que uno de los muchachos decide apretar la estrella del reel. Esa decisión desencadenó en lo que casi fue perder el pescado de mi vida (al menos hasta el momento), ya a unos metros de la lancha el reel dijo basta. ¿Qué hacemos? En ese momento el guía toma la posta y hace el trabajo de los últimos metros, cuando ya se dejaba ver.

 

Lo levantamos a la lancha… un cruce de sensaciones enorme. Un pez realmente imponente, el guía lo mide: 142 cm. No tuvimos manera de pesarlo pero pasaba los 30 kg, costaba bastante levantarlo!!! Los 3 nos sacamos fotos con el trofeo, sabemos muy bien que hay más grandes pero eso no importa. Lo más rápido posible lo devolvimos al agua y verlo volver a su lugar fue una de las cosas más sublimes que vivimos ese día. Con las expectativas altas seguimos intentando hasta el mediodía pero no obtuvimos resultados. Paramos a comer, brindis y felicitaciones de otros pescadores de por medio, arrancamos otra vez a las 14.

A medida que pasaba el tiempo las esperanzas iban desapareciendo. Intentamos bajo la misma modalidad buscar algún dorado, después pescamos “al camalote” con carnada, buscamos correderas para “golpear” un rato y nos fuimos dando cuenta que era en vano. Antes de salir otra vez para el campamento, le hicimos una pasada en el mismo lugar que habíamos capturado el surubí y ahí nos encontramos con un espinel de al menos 200 m encarnado nada más ni nada menos con mis amadas tarariras. Una gran decepción, y sobre todo imaginar a “mi pescado” atrapado en ese espinel con fines seguramente muy distintos a los nuestros.

Ojalá se tome conciencia y se cuide, aunque por lo que vi,va a ser difícil que eso ocurra en el corto o mediano plazo. Se acabó la jornada. Un solo pescado que se pescó en la caña del novato. Ese día fue malo para casi todos, sólo 3 lanchas levantaron alguna bestia. La nota la dieron unos muchachos que pescaron un manguruyú de cerca de 60 kg. Una verdadera bestia. Charlamos con muchos pescadores como si nos conociéramos de toda la vida, algo realmente espectacular. Cenamos temprano para encarar la vuelta bien tempranito, trabajo de por medio. Ya en casa, después de una vuelta agotadora, vimos las fotos que subieron del pesquero el día domingo… pescaron de todo!!! Pero bueno, eso es lo lindo de la pesca, nunca sabes con lo que te vas a encontrar!

Una experiencia espectacular, paisajes únicos, un grupo excepcional y un gusto que no cualquiera se puede dar. Ya de vuelta paramos a almorzar y para completar una excelente salida, compartimos un buen momento con los muchachos de tiempo de pesca Pablo Di Santi y su padre. Igual, para mi que el abuelo Antonio me dio una manito.

Abrazo y buenas pescas!
Gentileza de Christian Andrés López 

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