14/01/19 Pesca de tarariras tamaño “Jardín de infantes”

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Sábado 12 de Enero de 2019 | Semana previa muy larga, como cada una de las de Enero sobre todo si no estás de vacaciones como es en mi caso…

Siguen los campos con mucha agua por acá. Las tarariras tienen mucha comida y encontrarlas en los zanjones habituales ya no es tan común con la altura que tiene el arroyo, hay que reinventarse y buscar en cada lugar que tenga agua lo más quieta posible. Había arreglado para arrancar a eso de las 7.30am con un compañero de trabajo, por lo que a esa hora me dispuse a salir para pasarlo a buscar. Llego, me bajo del auto y no veo señales de gente despierta. Golpeo apenas las manos y el perrito del vecino comienza a ladrar sin pausa y de una manera muy irritable, a los 20 segundos TODOS los perros del barrio se solidarizaron con este pequeño can…

Me subo al auto a esperar porque se revolucionó el barrio y calculo que varios se habrán despertado. Mi compañero no aparecía; lo llamé, le mandé mensajes y nada. Ya cerca de las 8 me di por vencido y arranque sólo como loco malo. Paso por la panadería a cargar víveres y sigo. Llego a destino unos 40 minutos después de lo que pensaba. Arranco pasando charcos, llego hasta una zanja que entra al río y arranco mal. Primer tiro, primer ataque casi a mis pies y se va. Vuelvo a intentar y engancho en alguna raíz o árbol sumergido, fue imposible recuperar el señuelo. Armo nuevamente, insisto en el mismo lugar y nada.

Paso al lugar que siempre me regala alguna captura, el nivel del agua estaba medio metro por encima de lo habitual, lo “peiné” todo y no tuve chances de tomar revancha. Para seguir adelante había que meterse al agua casi hasta la cintura, así que tomé coraje y seguí. Si me ponía de acuerdo con los mosquitos, podía hacer que me lleven. Esto siempre pasa: los mejores ojos de agua estaban en la costa del frente. Empiezo a ensayar casteos largos al límite de mis posibilidades. Galleta!!!! Arreglo el tema sin percatarme que me había quedado un rulo escondido. Direcciono la caña, armo el casteo con muchas ganas y PAF… el resto de la galleta hizo lo suyo, pierdo otro señuelo, otro líder y otra cuchara. Mal. No pierdo la calma, aunque reconozco que se me escapó algún que otro improperio. Armo y sigo.

 

El barro cerca de la costa era intransitable. Sigo buscando alternativas, llego a un lugar muy chico entre dos sauces que habían quedado adentro del arroyo, ensayo un tiro bastante rasante para evitar las ramas y al tercer manijazo del reel mi segunda chance! Otra vez erro. Ya el fastidio era evidente, menos mal que estaba sólo! Jajaja. A esta le doy otra chance porque estaba seguro de que no se había pinchado, ya que normalmente te dan esa posibilidad. Ensayo el mismo tiro y logro mi tan preciada primer captura de este 2019!! Nada que destacar desde el tamaño de la taru, pero ya la cosa iba cambiando. Foto y al agua.

Voy hasta el siguiente punto que tenía previsto y nada. Ya era casi el mediodía. Empiezo a volver cortando campo para ir a buscar a un ojo que vi en otro lado, el sol ya había calentado lo suficiente. Insoportable caminar por el campo con 10 cm de agua, lleno de pisadas de vaca y un pasto que te trababa cada paso. Ya estaba en el baile, sigo adelante y encuentro ese lugar que es sólo un desborde mucho más grande de lo que me había parecido, no tenía mucha pinta, pero ya estaba ahí. Me acomodo entre las cortaderas, saco la cuchara y dejo sólo el anzuelo con la goma porque había muchísima vegetación y unos 40 cm de agua como profundidad máxima, ya que en estos lugares normalmente no hay agua, pero cuando desborda desagota a través de un zanjón con el arroyo.

 

Acá mi suerte cambió, fueron más de 10 tarariras en un rato, me detonaron las últimas ranas de goma que tenía. Ninguna de un tamaño respetable, eran todas iguales. Tenía tres ranas blancas que fueron las que dieron más resultado, el batallón de batracios ha quedado diezmado. Lo más destacable es que el ámbito en el cual se pescaron las últimas tarus es de agua limpia y bien transparente producto de un campo más que lavado. Veía mi rana desde que tocaba el agua hasta que de repente desaparecía en las fauces de las tarariras que estaban acechando, un momento sublime y digno de disfrute. Llegó un momento que no saqué más fotos porque eran todas las capturas del mismo tamaño.

Ya cerca de las 14 estaba en casa totalmente fundido pero contento por haber tenido esta digna primer pesca de tarus “infantiles” de este 2019.  Buena semana y buenas pescas!
Gentileza de Christian Andrés López

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Sobre el Autor

Christian Lopez

3 Comments

    • Senti La Pesca

      Buenas Martin, algunos pescadores solo nos comparten el relato para cuidar sus lugares de pesca visto la depredación que se da últimamente. Si desea conocer los lugares de pesca puede comunicarse con el autor del informe, apretando sobre su nombre va a dirigirse a su perfil de facebook. Esperamos sepa entender, desde ya gracias por confiar en nosotros y seguirnos, saludos, buena semana Martin !

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