14/12/16 Haciendo un seguimiento a la Lisa

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Con la esperada confirmación de la presencia de lisas, que comenzó a mostrar muchísima actividad en la zona de canales y arroyos, decidimos emprender la tarea de relevar de manera extensa (ya abarca poco más de un mes) dicha zona, para entender y comprender un poco más el comportamiento de una de las especies más buscadas en las aguas interiores de la provincia de Buenos Aires..

Por una cuestión lógica de cercanía a Mar del Plata y Mar Chiquita venimos siguiendo con detenimiento los canales y arroyos de la zona haciendo principal hincapié en arroyo Sotelo (KM 473 de la Ruta 11), lugar en el que mejores resultados han obtenido hasta el momento: el porte de los ejemplares es asombroso, incluso muy superior a las que se vienen logrando dentro de la Albúfera y con un combate magnífico.

 

Si tomamos como referencia el puente de la ruta, tanto hacia el mar como campo adentro son buenas opciones. Es vital encontrar actividad para tener resultados. La especie está en constante movimiento, se vienen desplazando en grupos y mantener la tranquilidad del lugar es imprescindible: hay que generar las menores modificaciones posibles del entorno. No es fácil pescarla. Pero hay mucha lisa y teniendo en cuenta algunos detalles puntuales se puede marcar una diferencia clave. Las dos carnadas por excelencia son la lombriz (puede ser del lugar o no) o la propia panza de lisa, cortada y trabajada con colorante de repostería en pasta color rojo, a su vez sazonada con extracto de anís y purpurina color oro o plata. Hemos probado con tantísimas otras, pero la diferencia es abismal.

Respecto de las líneas, es importante remarcar que aquellas que son conocidos como “tradicionales” no funcionan, al igual que con los modelos que se utilizan dentro de la Albúfera de Mar Chiquita. El único aparejo que viene respondiendo es un chiripá confeccionado con una boya doble cono mediana en su inicio y una doble cono grande en el final. Entre boyas, tres brazoladas de aproximadamente 15-20 cm separadas por unos 30 – 35 cm entre sí, de la última boya hasta el plomo un largo de 1,25 m de madre donde también se le agrega una brazolada de unos 15 cm que trabaja casi en la profundidad. Es una línea fácil de hacer (madre y brazoladas de 0.60 mm está más que bien) y fundamentalmente corta, ideal para un lugar donde el pasto tiene una altura importante y complica tanto el lance como la extracción.

 

Las primeras horas de la tarde son vitales porque comienzan a verse los famosos “bulos”, esos que nos indican que ahí van las lisas. El ejemplar se siente tan a gusto en ese lugar que juega con los aparejos, se desliza suave de un borde a otro del arroyo y hasta nos brinda el espectáculo de navegar a flor de agua, donde se pueden ver sus lomos de manera completa. Un movimiento repetitivo de la línea puede ser un buen recurso para llamarles la atención.  Con mucha paciencia y mucha insistencia se pueden lograr hermosas capturas. El lugar y la especie son la combinación perfecta que describe lo que significa la pasión por la pesca y la pasión por la lisa. Se trata de poner el máximo empeño, encontrarle la vuelta, pescarla y después luchar con ella en un ámbito que la favorece.

Aquellos que hagan sus intentos y logren su cometido, no se van a arrepentir. Gracias a Fabián Bochenek y a todos los amigos que nos acompañaron a hacer este relevamiento.
Gentileza de Diego Fernández de la Ofcina Peña Pescadora

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Sobre el Autor

La Oficina Peña Pescadora

Peña integrada por un equipo de pescadores deportivos y amigos que comparten una misma pasión. Informes, notas y fotografías de la pesca en la ciudad de Mar del Plata y alrededores.

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