16/03/16 Flotada en el Rio Yi – Parte I

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Aguas abajo desde Durazno | Veinte remadores (casi todos pescadores con señuelos) nos reunimos en la ciudad de Durazno, la que sería el punto de partida para vivir una aventura que jamás olvidaremos. El año pasado realizamos el tramo que va desde Polanco del Yí hasta Paso San Borja, en esa oportunidad quedamos pensando en la posibilidad de hacer el tramo desde Durazno al Paso de la Nena de Torres.

Fue así que el viernes 19 de Febrero nos juntamos desde distintos puntos del país junto al puente viejo y el ferroviario. Cuatro amigos llegaron desde Tacuarembó, Fernando Alves, Eduardo Acosta, Henry Berrueta y Dilson Perdomo, los Canarios éramos Ricardo Lujan, Gonzalo Giglielmone y quien escribe, desde Florida se sumó Javier Lista (el nuevo integrante de los Rema Rema)  completando junto a Adrián Zequeira, Daniel Olivera, Diego Conde  y su hijo Nicolás el móvil dos de dicho grupo, mientras que el móvil uno, conducido por Gabriel Cazarotti se completó con su hijo Francisco, Javier Martínez, Mario Pena y Walter Canay, culminando la lista de veinte con el trío desprolijo conformado por Gabriel Badano, Richard Cedrés y Sebastián Pino, éste último de Maldonado y el resto Montevideanos.

Presentado todo el contingente comenzamos con el relato de la flotada. Para definir un foco, flotada se diferencia de travesía pues en la travesía se avanza con el fin de conocer el río, sacar fotos y hacer campamento, en la flotada se va derivando y pescando en cada laguna para complementar lo que sería una travesía. Salimos desde una arenera próxima al puente viejo de madera, cuando comenzamos a descargar las cosas ya estaba garuando pero nuestro optimismo y ganas de aventura hicieron que no se empañara la alegría que teníamos. Cuando comenzamos a remar la lluvia se intensificó y seguimos dándole al remo. El trío venía muy atrás y luego supimos que era porque ya estaban pescando, con tanta suerte que a pocos metros de la salida, en una laguna donde desaguan algunas de las calles de la ciudad, Gabriel logró una tararira muy linda.

Lo que no era para nada lindo eran los plásticos en los árboles y demás. ¿Cuándo aprenderemos a ser más educados y no tirar basura en el jardín de todos?

Continuaba lloviendo y algunos empezamos a sentir frío. Primero los Rema Rema pararon para encender un fuego y calentarse, el resto continuamos con el fin de avanzar un poco más y cuando el frío comenzó a incomodarnos por estar húmedos, buscamos donde acampar, a tan sólo seis kilómetros de la salida armamos el primer campamento para calentarnos por fuera (bajo la lona y junto al fuego) y por dentro con un buen ensopado preparado por los compañeros de Tacuarembó, clásica comida en estas situaciones.

 

Almorzamos y algunos aprovecharon para dormir una siesta mientras el resto continuó charlando. A media tarde, tal como esperábamos, salió el sol y salimos a explorar las lagunas cercanas a dicho campamento, donde se dio una generosa pesca con artificiales a pesar de estar muy cerca de la ciudad y de haber clara presencia de pesca con piolas o aparejos como se dice en el interior, modalidad de fondo que practica la gente para sustraer peces para el consumo.

La noche llegó, otro fogón se prendió y salieron carnes de todas las conservadoras. Truco, vinito y cervezas mediante, resolvimos que lo mejor para el segundo día sería recorrer (además de lo planificado de antemano) el tramo que no pudimos hacer por la lluvia, así que nos esperaban unos 20 kilómetros de sorpresas para la segunda jornada.


Día dos: Etapa reforzada.
Tempranito, cuanto se tomaron los primeros mates y demás desayunos, juntamos las cosas, cargamos los kayaks y salimos lentamente a recorrer este largo tramo del Yí. Los Rema Rema se adelantaron por dos razones; para asegurarse de cumplir el objetivo y quizá ampliarlo unos kilómetros y para no estar todos tan juntos, lo que brindaría un mejor accionar de pesca. El resto quedamos algo atrás, derivando y tirando señuelos en busca de las tornasoles que no demoraron en aparecer.

Cerca del mediodía nos encontramos con la mitad de los Rema Rema junto a un gran barranco, pescando una tararira tras otra, ahí aprovechamos y también nos hicimos de algunas piezas. Luego continuamos avanzando, buscando un lugar para almorzar y mientras lográbamos algunas tarariras los paisajes nos deleitaban aún más. Finalmente encontramos donde almorzar y ahí compartimos una fritanga de pescado con algo así como un revuelto Gramajo, tremendo chef trajimos de Tacuarembó. Luego de dicho almuerzo cae el primer señuelo al agua y enseguida se da un pique de tararira, a partir de ahí otro y otro y en un rato salieron varias piezas.

Continuamos un poco más y Ricardo, que iba con el señuelo de arrastro, prende una y quien venía detrás otra y ahí paramos todos, hicimos una especie de ronda de fogón pero rodeando aquel sector de la laguna y era un pique tras otro. Por momentos éramos cuatro o cinco los que nos encontrábamos peleando  a la misma vez con una tararira. Por suerte los amigos de Tacuarembó, que por primera vez intentaban la pesca de Tornasoles con artificiales, lograron muchos piques y algunas piezas. Estaba claro que como el río se encontraba algo bajo, las tarariras estaban como “acardumadas” en el pozo más profundo de cada laguna, fue así que con señuelos que bajaran al menos  un metro y medio ya era suficiente para lograr que picaran.

De todos modos los globitos (principalmente en color azul) rendían mucho mejor que otros, al punto que Gonzalo con dicho artificial perdió la cuenta en poco rato de las tarariras logradas. No eran de grandes portes pero la pelea que daban era fantástica y desde arriba de los kayaks tiene otro encanto comparado con la que libramos pescando desde la costa o vadeando, había que continuar y dejamos aquella laguna en pleno pique.

A poco de finalizar el día alcanzamos a Gabriel, Richard y Sebastián que estaban en una tarea similar a la nuestra pero con tarariras de mejor porte. La alegría era completa al saber que todos estábamos disfrutando de la remada y además pescando muy bien. Aprovechamos para fotografiar a Gabriel que tenía prendida una de 3,550 kg, una de las más lindas que salió, de paso prendimos algunas y continuamos avanzando ya que aún debíamos recorrer un par de kilómetros más para cumplir con la etapa.

 

Llegamos al punto que marcamos para acampar y nos dimos cuenta que los compañeros Rema Rema no en vano se autodenominaron así, pues de ellos ni rastros habían, supimos que estarían en la boca de un arroyo aguas arriba de donde pasaríamos la noche nosotros.

Todos dividimos tareas,  juntamos leña, armamos las carpas, el fogón y con pizzetas al sartén, más alguna carne a la parrilla completamos el menú para esa noche. Además de los cuentos de pesca, revivíamos las correderas y cascadas para hacer aún más amena esa tremenda noche de luna llena en el arenal  junto al río.

Ver Flotada Rio Yi Parte II

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Sobre el Autor

Uruguay Aventura Revista

Revista mensual de pesca y actividades al aire libre en Uruguay. Somos amantes de estas actividades que simplemente queremos compartir de la mejor manera posible nuestras experiencias y desde ellas defender en la medida que se pueda, los cursos de agua y todo su ecosistema a la vez que nos deleitamos con cada aventura.

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