17/01/17 Pasados por agua en Bragado

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A las 20 hs. del Sábado me llama Leo cuando me sentaba a cortarme el pelo en la peluquería, me decía que se les había pinchado una salida en Berisso por el viento y tenían todo listo para pescar, hasta la comida comprada. La verdad tenía planes para salir a la noche y una cena a la luz de las velas pero recordé cuando comencé dando mis primeros pasos en la pesca con señuelos, el entusiasmo que tenía, así que seguí escuchando al muchacho que del otro lado me pedía casi por favor que los llevara…
Los recomendaba EL MONO Gastón Ovide, cliente mío y también pescador, no le podía fallar así que dije: – Prepárense para “la pesca de tarariras de sus vidas”, a las 5 hs. nos encontramos en mi casa. El muchacho no paraba de darme las gracias, luego de terminar la llamada y de cortarme el pelo partí hacia casa a cancelar todos los compromisos que tenía y preparar todo para que estos chicos pasaran un día inolvidable. Por si acaso también me fijé en la página del clima para ver que día nos iba a tocar, 33º de máxima y nublado pero sin lluvia, buen augurio ya que con baja presión las tarus se vuelven locas y siempre en vísperas de lluvia ya que el Lunes sí daban algunos milímetros.
Muy puntuales, es más, 15 minutos antes aparecieron Javi, Leo, Coco y El Polaco. Al llegar a Luján comenzó a llover pero la charla estaba tan linda con los muchachos y tranquilos por el pronóstico que no le dimos bola. Al llegar a Bragado seguía lloviendo y ahí sí me preocupé pero los muchachos me dieron tranquilidad, aparte lloviznaba así que llegamos al campo y luego de pasar por arriba la tranquera fui a buscar la llave ya que por ser tarde no había querido llamar por teléfono a los dueños. Al llegar nos recibieron con la sonrisa de siempre y las cargadas por haber venido bajo la lluvia. Claro, era tanto el entusiasmo de estos chicos que le pusimos todo el empeño por que pasen un lindo día a pesar de la lluvia.
Mientras nos preparábamos por dentro pensaba en cómo nos iba a ir y si alguna tarucha iba a picar pero bueno, como dice el dicho, ya estábamos en el baile y había que bailar así que con una llovizna finita nos trasladamos hacia la laguna. Al llegar a la costa les dí a los chicos una charla para que tratemos de activar el ámbito con señuelos activadores como “el plop de Del” que hace mucho ruido en el agua y luego cuando comenzaran los ataques cambiar por “el taranga” que sabía que era el señuelo vedette en la laguna. Luego separé en parejas a los muchachos y les dí un lugar distinto a cada uno para ver en donde había actividad, Yo me repartiría un rato en cada uno a ver si las hacíamos picar con todas en contra.

 

Me tocó 1º con Javier – Sergio que según él era el que menos clara la tenía. Llegamos muy despacio al claro y sin perturbar el ámbito, ubicándolo al lado mío, le quise enseñar como hacer los lanzamientos con un señuelo plop y como trabajarlo. Creo que le pegué en la cabeza porque al primer tirón para que mueva me atacó una terrible tarucha que pesó 3 kilos. Yo insultaba a mas no poder y Javi no entendía nada. Le expliqué luego de sacarla, las lógicas fotos y devolverla, lo que quería es que ellos pesquen y no yo…  que esa pieza grande la tendría que sacar él.
Sin contestarme lanzó su plop y de una mata de juncos salió otro cocodrilo, se lo devoró y me sorprendió gratamente ya que trabajó la pieza como un profesional. Luego vinieron varias más hasta que cuando entre los dos sacamos unas 10 decidí irme a buscar a los otros muchachos para ver como los ubicaba y que al menos saquen alguna cada uno en ese lugar. Cuando me disponía a salir aparecía Leo. Gracias a Dios le dije: – Justo te iba a buscar, pescá al lado de él que está infectado de tarus. Lo esperé que lanzara y cuando clavó la 1º decidí irme a buscar a los otros.
Salí y comencé a caminar por la orilla cuando sentí gritos, me pareció raro pero caminé hasta la entrada del claro donde estaban los muchachos pero no los veía ya que era muy cerrado por los juncos. Al divisarlos ví porque eran los gritos, cada uno tenía una taru clavada y estaban a full. Gritaban, se reían, filmaban, estaban re contentos y me sorprendieron cuando me contaron que habían sacado más que nosotros. ¡qué alegría amigos! Ya estaba el día hecho pensaba por dentro, aunque luego me sorprendería mas todavía.
Se hicieron las 12 hs justo en el momento que comenzaba a llover fuerte y se cortaba el pique, les dije a los muchachos que era hora de dejar descansar la laguna y aprovechar para ir a comer para luego esperar que pare e intentar a la tarde. Nos dirigimos a las casas y nos ubicamos debajo del quincho sacándonos toda la ropa mojada, preparando todo para almorzar y acondicionarnos para la tarde. Los chicos prepararon la mesa y el Polaco sacó las milanesas que él mismo había preparado, estaban riquísimas. Luego filmamos, contamos anécdotas de todo tipo, cada uno contó su pesca y sus capturas, tomamos mate, preparamos todos los equipos y la verdad ya no sabíamos que hacer ya que la lluvia no solo que no paraba sino que era más fuerte empeorando la situación, se levantó viento fuerte y refrescó al punto que nos tuvimos que abrigar con todo lo poco que teníamos.

 

Era tanto el entusiasmo del grupo y lo que habíamos sacado a la mañana, nos taladraba la cabeza, asi que decidí encararla otra vez y que sea lo que Dios quiera. Los muchachos se pusieron unas bolsas de consorcio debajo de las camperitas de lluvia y nos largamos a la aventura otra vez. Al llegar quise cambiar de lugares para que descansen los que habíamos pescado de mañana y los llevé hasta el fondo del alambre pero con el viento era imposible, así y todo algunas pinchamos. Decidimos ir hacia los lugares de la mañana que estaban mas reparados por los juncos y ¡sorpresa! seguían picando, esta vez mas furiosas todavía y mas grandes.
Les aseguro amigos que fue un festival de piques y para mejor, a eso de las 17 hs calmó el viento y ya fue el éxtasis, se le tiraban a todo lo que se movía. Los señuelos estaban todos rotos, les rompían hasta los triples y la verdad, todos estábamos como en “el cielo de los pescadores”. Fue tal la paliza que Leo dijo basta y decidimos dar por terminada la faena al grito de “dejemos algo para disfrutar la próxima vez”. así fue que a las 18,30 hs y con la frase de todo pescador fanático de “la última y nos vamos” dimos por terminada la contienda y lloviendo finito como llegamos nos fuimos para Buenos Aires.
Queridos amigos pescadores, no se pierdan este festival de piques que “LA FACULTAD” está a full, lo que sí hagan las reservas con tiempo y estén al tanto de los lugares libre todos los días ya que mas de 5 pescadores por día no entran. Los espero en “el paraíso de la tararira” en Bragado.
Gentileza de “El Vasco” Sagasta.
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Sobre el Autor

Eduardo Sagasta

Guía de pesca en laguna de Gómez Junín como también fabricante de artículos de pesca y el famoso señuelo "Taranga".

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