17/10/18 Un fiel compañero en el camino

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Había regresado hace unas pocas de Santa Elena, de pasar unos días extraordinarios, llegue a las 2AM del día Miércoles y me recoste un rato, ya a las 9 de la mañana no podía dormir más..

Desayune y sentado en la mesa viendo las fotos sacadas me empezó a picar el bichito de la pesca. Mire por la ventana y el día se veía lindo con buena temperatura, soleado, humedad y poco viento. Mientas miraba las fotos escucho en la tv que decían lluvia Jueves y Viernes…. Nooo!! – me dije – , tengo que hacerme una escapadita a mis charcos pero después dije “No, si recién vengo de pescar”.. a la hora más o menos algo me seguía diciendo “ANDAAAAA”!!!

Di una vueltas y me decidí, prepare un vianda rápida botella de hielo congelada y como no había guardado el equipo lo cargue al auto y salí. En el camino estaba en la duda de donde ir pero algo me decía hace rato ¿por que no vas a la estancia de Don Mario? Así que me decidí y para allá rumbie. Al llegar encontré el lugar bastante recuperado a lo que lo había encontrado meses atrás, los depredadores habían pasado haciendo estragos no sólo en la pesca sino en la flora y fauna del terreno.

Esta vez ya había pasto y menos suciedad. Me dije capas recuperó y algo sale, abro la tranquera y comencé a caminar, luego de unos metros siento un llanto de un perro, me doy vuelta y veo que un “pompon” de pelos me seguía llorando; me freno lo dejo acercarse y se viene a mis brazos… hermoso era, me hizo recordar a un perro mío que tenía que se llamaba “CUÁL”. Lo acaricie y creo que fue peor, cuando intente caminar lo tenía en mis garrones.

Así por unos cuantos metros. Mire para todos lados y no había nadie, estaba solito pobrecito, sucio y hambriento. Saque parte de mi sándwich de vacío que llevaba, desfonde una caja de señuelos, le puse agua y se largo a tomar, tomo y comió.. se notaba que estaba hambriento. Ya me había ganado el corazón, que lo tiro. Junte los señuelos, arme bolso, eché la caña a la espalda y lo cargue en brazos.. me iba lamiendo todo el camino.

 

Yo pensando “¿que hago?”. Llegue al lugar, lo solté y se echo a mi lado. Comencé a castrar y a los dos o tres lances tuve mi primer captura.. el perro se asustaba al ver la taru en el piso. Desanzuele, foto y al agua. El lugar se veía recuperado. Al rato obtuve otra captura y así reiteradas más. Me iba moviendo y como me seguía ya lo bautice “CUAL” jaja. Asi me acompañó el resto de la tarde.

Llego el momento de la picada, deje mi equipo en el pasto, se acercó y jugaba con la caña. Le digo: – ¿Querés ser baicastero? (jajaja), me había cambiado la alegría y en lugar de estar contento por las capturas lo estaba por este cacharrito. Seguí un rato más casteando y salieron otras lindas Dientonas, todas en superficie y como ya estaba bajando el sol prepare el regreso, otra vez la bola de pelos me seguía como todo el día; le dije: – Vamos Cuál, al tranquilito y llanto de por medio me seguía. A la franqueza me dije “mamita en que brete me metí”.

Enseguida llame a mi amigo y le comenté, le dije es hermoso, va andar para el rastreo y me dijo “traelo” así que cargue todo, desfonde una caja que tenía en el auto con cosas y lo cargue en el asiento de adelante. Apenas se subió se hizo una bola y se durmió, despertó al llevar al lugar donde lo dejé, en buenas manos.

Contento regresé a mi casa pensando menos mal que vine, algo me decía que tenía que venir, no se si será para justificar la salida o que pero por lo menos el cachorrito va a estar en buenas manos.
 Gentileza de Omar Saravi

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Sobre el Autor

Omar Saravi

Pescador Deportivo. Solo se trata de que cada uno encuentre su lugar y sepa lo mucho que cuesta llegar para darle el verdadero significado a la pesca con devolución.

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