17/11/15 Noviembre Tornasol

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El relato es acerca del fin de semana del 7 y 8 de Noviembre | Sin dudas que la primavera es la mejor época para pescar Tornasoles, se ven y pescan las más grandes y el clima no es tan agobiante como en verano..

El tiempo en los últimos meses venía medio embromado y por fin Noviembre dio una tregua. Las fotos corresponden a dos salidas de pesca, separadas por 5 días una de otra ya que luego de ir el fin de semana del 1 y 2 de noviembre se venía el cumpleaños de mi hijo chico el Viernes 6 y cuando le pregunté que quería para el cumpleaños me dijo “quiero ir a pescar Tarariras”!!   Yo ni tonto, ni perezoso le dije “excelente idea”.

Pudimos capturar varios ejemplares de muy buen porte y ver algunos más grandes, los que generalmente son más ariscos y no atacan, aunque esto no es siempre así.

Partimos el viernes de noche para llegar al lugar, dormir y amanecer ahí, de esta forma se aprovecha mas el fin de semana, así que apenas salió el sol  nos levantamos, con las energías bien arriba a desarmar los igloos e ir para la estancia a una hora prudente. El desarme de las carpas se hizo en tiempo record ya que acampamos cerca de unas colmenas y las abejas estaban furiosas, picaron a mi amigo y a mi sobrino (9 años) en el parpado  y a mí, por suerte sin consecuencias graves.

 

Porteras mediante llegamos a la primer laguna, es tan lindo estar cerca de ella armando las cañas, llenando las mochilas con los señuelos, cargando mandarinas, agua y otras cosas hasta que decimos “bueno, vamos!” Ni bien llegamos a la laguna, al segundo tiro  sale una de 4.500 kg, excelente arranque, durante el transcurso de esa mañana pescamos cuatro más del mismo peso y una cantidad de menor porte.

De tarde cambiamos de laguna y la actividad disminuyó drásticamente, esto tenía su lógica! se podían ver (en zonas llanas) parejas de tarariras en sus nidos prontas para desovar, incluso algunas ya lo habían hecho como puede apreciarse en las fotos.

 

Es sabido que en estas condiciones la actividad es casi nula, así que nos dedicamos a observarlas sin molestarlas. Es increible como se quedan quietas y no se espantan, dando clara señal de lo territoriales que son, da para pensar qué podría pasar si uno se acerca demasiado, mordida segura. Podía verse con detalle como abanicaban las huevas con las aletas pectorales mientras la otra auyentaba a las mojarras y castañetas. Por supuesto que no se nos ocurrio tirarles ni un solo señuelo, son las nuevas generaciones que mantienen la cadena de vida.

Luego vino la noche y obviamente el asado que es el momento de bajar a tierra, la adrenalina lo mantiene a uno sin cansancio todo el día, pero cuando se acaba la pesca el cansancio “cae” de golpe, luego a dormir. Amanecer con el canto de los pájaros, lavarse la cara en el arroyo, no ver edificios, no escuchar autos y no ver gente, son cosas que no tienen precio para los que vivimos en la ciudad!

Ese domingo pescamos por la mañana sin muchas esperanzas debido al desove, así que al mediodía empezamos a juntar las cosas con muy pocas ganas, nos despedimos y suave nos marchamos, otra vez a la rutina pensando en la próxima salida!

Por Eduardo Godín – Gentileza de Miguel Tripani, Uruguay Aventura

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Sobre el Autor

Uruguay Aventura Revista

Revista mensual de pesca y actividades al aire libre en Uruguay. Somos amantes de estas actividades que simplemente queremos compartir de la mejor manera posible nuestras experiencias y desde ellas defender en la medida que se pueda, los cursos de agua y todo su ecosistema a la vez que nos deleitamos con cada aventura.

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