18/12/17 Jornada en el río Dulce, un río con entorno mágico

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Arena… mucha arena y el agua que corre… estas en un desierto atravesado por un río de aguas claras que lo bombardearon… las bombas cayeron en forma de matas secas, palos y rameríos… es todo marrón, la paleta de los ocres en su máxima expresión, todo tan árido que los calores son infernales… y cuando te abstraes para escuchar el silencio cambia todo, ahí comienza la música para el pecador…

En segundos sentís el primer “plafff”, buscas rápido y no ves nada. Rápidamente otro “plaff” que te hace girar desconcertado y otro “plaf”…. y mas “plaff”,  esa música que te pone la piel de gallina, que te hace crispar la nuca, y neuvamente “plaf”, hasta qe decís: – Para….¿donde están saltando que no los veo?, y te das cuenta que es simple de resolver, es solo cuestión de dejar el obturador del ojo a plano completo del río y sin fijar la vista vas a ver como el río entero vive, la música de la vida en el agua es la que le da color.

El Dulce es un río mágico, lleno de vida y grandes sorpresas. Empecé por el final, por la síntesis de lo que viví, ahora les cuento los pormenores. Pensábamos hacer una salida a taruchear pero hace rato que tenía ganas de ir al Rio Dulce a pescar con el amigo Franco Flores, y que mejor ocasión, arranque parte del año pescando con Pachi Miguel Naba cuando arrancaba en bait asi que no había mejor forma de cerrarlo pescando con este lindo loco que me dio la pesca, porque ya está dentro de mis afectos, de esos que uno dice: – Cagamos, este me lo tengo que fumar de por vida, porque sabes – no sé cómo -, pero lo sabes cuando llegan para quedarse, será porque tienen buena madera, porque son carismáticos, o por lo que sea pero sabes que llegan para quedarse hasta tuvo que demostrar la pasta de pescador pegándome una buena escameada de esas que no se olvidan.

 

Llamada a Franco Flores para reservar y nos vamos en la semana, de paso aprovechaba para probar las nuevas cañas de SHIMANO, principalmente la CURADO 10-20 que no había podido usar. Llegamos con un día nublado, previo recorrido serpenteante por el espeso monte Santiagueño hasta que apareció el majestuoso con todos sus colores marrones y las ganas que ya te hacen hacer el primer tiro antes de subir al cataraft. Rápido cargamos los bolsos con señuelos, un par de heladeras con mucha bebida bien fría, un estanco preventivo  y allá salimos a puro remo de franco. El señor Dulce no se hizo esperar para empezar a darnos de sus mieles, ¿por eso será dulce?, miles doradas en abundancia, es indescriptible la sensación que te produce, pocas veces viví pescas así, casi extremas por llamarlas de algún modo. Tema de larga conversación en la interminable vuelta a Córdoba.

Son dorados muy potentes de una fisonomía muy propia del lugar: son cortos, retacones pero lomudos, parecen pitbulls no solo por su fisonomía sino por su agresividad, que pescados por favor!! pelean dos veces su peso, arremeten como una locomotora, verlos tomar al golpe sobre un enramado donde si no tiras bien y no estas preciso para hacer todo lo que hay que hacer muy bien olvídate de verlos. Sentís que te arrancan la caña de la mano, dan varios saltos.. te sacan línea… abrís los ojos y la boca pensando ¿cómo pueden tener tanta potencia?, realmente es mágico ver de entre un arenal, una enramada gris, salir una cosa dorada y comerse el señuelo casi al contacto con el agua, ver estallar esas gemas doradas en el agua se lleva la adrenalina de la pesca, no se puede no vivir esa experiencia.

 

Vas a escuchar que podes perder muchos señuelos, que es muy técnico y si es verdad, pero claro que vale la pena y mas vale el esfuerzo. Llama mucho la atención la cantidad de vida de ese río, miles de millones de sábalos, bagres y dorados, mucha vida para un lugar tan agreste, tan olvidado por los pintores que dieron color al mundo, que debajo de sus aguas está la magia… la magia de la naturaleza llenándolo de vida. La pesca en si fue excelente, alrededor de 30 piezas de entre 3 y 6 kilos. Un día a pura adrenalina comandados por un verdadero crack remando y poniéndote a tiro, conoce el río al centímetro, con la mejor onda y predisposición en todo momento, disfruta cada pescado como el que lo pesca, futuro inmejorable para Frranco.

Y como último, contrastando todas las virtudes de este majestuoso río, están los seres humanos que de a cientos se congregan en las costas con el agua a la cintura tirando ristras de anzuelos para robar lo que pase, cargados con bolsas de arpillera llenas de pescados, sogas con varios dorados pasados por la boca con bagres, etc., realmente este río no se entiende que tenga esa vida con el nivel de depredación que tiene, y el estado… bien gracias, ni enterado, más de lo mismo lo que vemos en todos los ríos pero a mayor escala…. Un río que si lo cuidasen, a tsimane lo único de podría envidiarle es la selva.

Gentileza de Gaston Foglia 

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Sobre el Autor

River Rats Cba

Somos cinco amigos con ganas de compartir nuestras vivencias. Entendemos la pesca como un deporte donde la competencia es con uno mismo, tratando de superarnos dia a dia, no solo se trata de sacar más pescados, sino de buscar ese señuelo que engañe mejor al pez.

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