21/06/18 Grandotes del Rio de la Plata

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Hace frío. Mucho frío y sin embargo, ahí estamos. La bruma de la mañana se levanta sobre el estuario más grande del mundo, y el Río de la Plata nos recibe con toda su magia. El motor ruge, y la nave vuela sobre las olas. Y una vez más, estamos en el agua, estamos donde nacimos para estar. Una vez más, vamos por el rey del invierno, por el pez rey..

Planes
Esta temporada invernal, tuvimos un arranque flojo, pescando de costa en las lagunas bonaerenses pero sin grandes resultados, y queríamos cambiar eso. Y mientras estábamos pensando cuál sería nuestro próximo destino, nuestro amigo y guía de “Aimara pesca embarcado río de la plata Berisso” Pavlo Usarevych, nos trajo la solución, invitándonos a buscar los verdaderos grandes, los “reyes del riopla”.

Arrancando
El día arrancó temprano: a las 8 de la mañana nos encontramos en la guardería náutica “Marina del sur” en Berisso, donde nos recibieron excelentemente, y dejamos completamente seguro el auto y nuestras cosas. Pavlo nos recibió en su más que cómodo truker de 6,3 metros, completamente equipado y entre mates, churros, chanzas y filmaciones, arrancamos la aventura.

Primero lo primero, así que nos calzamos lo chalecos salvavidas y arrancamos hacia el puesto de prefectura, para notificar nuestra salida y hora aproximada de regreso como debe ser, y ahora sí, hechos todos los tramites de rigor, pusimos proa hacia la aventura. Esta vez, el comando completo salía a la cancha: Manosdemanteca, El comandante vitivinícola y Lagumercindor iniciábamos la búsqueda del “Gran Berisso”.

 

La zona
Pavlo nos comentó que la pesca se estaba dando principalmente gareteando frente a la costa argentina, por lo que la idea era tentar a los pejes en esa modalidad, mas o menos a una distancia pareja de 3000 metros de la costa en toda la derrota. Así, después de una corta navegación, llegamos a la cancha de pesca elegida, armamos los equipos y “líneas al agua”.

Las líneas utilizadas eran las clásicas de tres boyas, con brazoladas muy cortas (de no más de 15 centímetros)quedando a gusto del pescador el uso de la famosa bigotera, aunque esto último demostró en la jornada ser muy efectivo. Al poco tiempo de comenzar la jornada, vemos que Pavlotensa la línea, clava seco, y empieza a traer. Levantó un hermoso Peje, medianito, pero que abría prometiendo.

Nos miramos sorprendidos, porque no habíamos percibido el movimiento en la boya, y ahí vino la primera sorpresa: El peje había tomado muy suavemente, y la marca de pique había sido sumamente sutil y por eso no la habíamos visto. Esta particularidad se repitió durante toda la jornada, agregándole un condimento más que interesante a la pesca, ya que exige el máximo de pericia y concentración por parte del pescador, para no perder los piques.

Al rato, Pavlo repite, y levanta otro lindo peje. Casi al mismo tiempo, Manosdemanteca cierra el pick up, tensa la línea, y clava. Explosión en el agua, y a cobrar: otro peje hermoso subido a la lancha. Ahí nomas empezó la verdadera fiesta, y los piques se fueron manteniendo constantes, subiendo todos (Pavlo, Manosdemanteca, el Comandante Vitivinícola y Lagumercindor) varios pejes, todos de medida. Realmente salieron casi todos de medida (tirando a grandes) de los cuales varios volvieron al agua. Y así seguimos un par de horas, disfrutando de la generosidad del río.

Los grandes
La boya corre de costado, sutil, suave, casi imperceptible. El ojo atento lo advierte, la adrenalina empieza a correr, la línea se tensa, golpe seco de caña, y el agua explota. El verdadero matungo, ese que vinimos a buscar, el “Gran Berisso”, dice presente, luchando con furia, y regalándonos una de las experiencias mas lindas que puede vivir un pescador: una buena batalla.

 

La mañana pasó entre peje y peje, nos sorprendió el mediodía, momento en el que aflojó bastante el pique por lo que hicimos un “parate” para comer algo, disfrutando de otro de los servicios de “Aimara”: Una regia “picada de a bordo”, que nos permitió reponer fuerzas para enfrentar la tarde. A esta altura ya teníamos hecha una pesca, que si se hubiera dado en una laguna se podría calificar de excelente pero estábamos en el Río de La Plata, queríamos más, queríamos los verdaderos grandotes.

Así que aprestamos los equipos para el objetivo: agrandamos los anzuelos (número 3) para evitar a los “chiquitos” (si se le puede decir “chiquito” a lo que veníamos sacando) y calzamos el arma mortal: En cada anzuelo, una mojarra atravesada dos veces, y un remate de filet de dientudo fresco, pescado ahí mismo, clavado una sola vez, haciendo de “colita”. El resultado no se hizo esperar, clavada de Manosdemanteca, y comenzó la lucha.

Estábamos realmente sorprendidos: este bicho peleaba fuerte. Nosotros que venimos del palo señuelero, a veces cometemos el error de subestimar al peje, pero estos son un infierno y te regalan una pelea de aquellas. Nada de “la línea viene pesada” y listo: estos matungos se quieren ir. Fotos, videos y entusiasmados, a seguir. La tarde avanzaba, y si bien los piques eran algo más espaciados, dado que nos pusimos selectivos con los anzuelos, todos pudimos sacar nuestro dragón, verdaderas flechas fuertes y peleadoras, que no bajaron en ningún caso de los 800 gramos, más algún doblete y un par de “bigotes” atrevidos que se prendieron en las líneas. ¡Un lujo!

La sorpresa
La tarde llegaba a su fin, y ya estábamos prácticamente levantando todo para emprender el regreso, cuando Pavlo, que por algo es el que sabe, tensa, clava, y dice: “¡Este es grande en serio!” Daba gusto ver como se doblaba la caña, el agua salpicaba por todas partes, y cuando el bicho “asomó el lomo” vimos que era un verdadero Dragón: ¡Había aparecido el “de kilo”! La cereza de la torta, para un día de pesca excelente. Pero todo lo bueno se termina en algún momento, y ya era hora de emprender la vuelta.

 

Cerrando
Y con una pesca “de aquellas” en la mochila, volvimos a puerto. Nos despedimos de Pavlo hasta la próxima aventura, y arrancamos la vuelta a casa. Habíamos logrado el objetivo, metimos una hermosa pesca, coronada por la aparición de los “Gran Berisso”, que realmente son un bicho aparte, mañeros y de una gran potencia, que nos exigieron el máximo de pericia y concentración para atraparlos. Todo a 80 kilómetros de capital federal. Un lujo.

Los “tips” del día:

  • Dado el tamaño de los pejes, es recomendable utilizar anzuelos grandes para evitar descarnadores y pejes que no den la medida. 2 y 3.
  • La línea “tramposa”, al menos en nuestra experiencia, molestó más de lo que ayudó. Lo ideal son líneas con boyas livianas, que marquen bien el pique, y clavar firme, sabiendo que la “Llevada” del peje no es muy marcada. (obligatoriopescar “cañaen mano”).
  • Indispensable usar flota líneas o tener el reel cargado con multifilamento (que flota solo).
  • Al principio de la jornada, poner anzuelos más chicos y sacar algunos dientudos: fileteados frescos son una carnada insuperable.

El sol refleja sus últimos rayos sobre las aguas, sorprendentemente tranquilas. La nave se desliza suavemente al puerto, llevándonos al inicio de la vuelta a casa. Momento de despedidas y promesas de reencuentro, que tienen al río por testigo.

Y una vez más, al camino. Ese camino misterioso e incierto, que nunca se sabe a donde nos terminará llevando, pero que garantiza agua y una nueva aventura. Ese camino que, al fin de cuentas, es el que nos lleva a vivir.

Texto y fotos: Fernando Otero / Juan Manuel Otero – PinchandoMostros | Nota publicada en la Edición Nº 60 #SENTILAPESCA de #Julio

8 PEJES RIO DE LA PLATA

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Sobre el Autor

Pinchando Mostros

Somos dos enfermos de la pesca con artificiales, que quieren compartir su enfermedad... y ponerle algo de rock!

2 Comments

  1. Eduardo Piccone on

    Interesantísimo relato, llenos de imágenes que lleva al lector estar pescando junto al narrador. Mientras seguía la lectura atiné a hacer el seco movimiento del cañazo.
    Muchos datos técnicos que ayudarán a principiantes y expertos.
    Felicitaciones a los Pinchando Mostros y Sentí la Pesca

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