21/12/18 Dame un limon

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Uno nunca sabe cuándo se van a dar las cosas. La vida siempre sorprende, y eso es, en realidad, lo más divertido de todo…

Estábamos en la feria Caza Pesca y Outdoors 2018, visitando a nuestros amigos de “José Pesca”, en su stand. En el medio de la charla, Juan Manuel (no el pinchamostro, sino el Juanma de José Pesca) nos dice: “Les voy a presentar un amigo” y al toque llama a Nico de “Sirius pesca MDP”. No hace falta presentarlo, la fama precede a Nico y al Sirius, es uno de los guías más reconocidos de la feliz. Charla va, charla viene, nos ponemos de acuerdo para hacer un video, específicamente de pesca de pez limón. Pero estábamos en agosto, y faltaba para la temporada, así que había que aguantar la ansiedad y estar atentos al llamado.

La salida
El mar está bravo. Sin embargo, una embarcación surca las olas, llevando un grupo de desconocidos, que al final del viaje serán amigos, a la aventura. Van en busca de uno de los corredores más veloces del mar argentino. Van en busca del limón.

Y un día llegó el llamado: “Muchachos, vénganse que explotaron los limones”. Ese fue el aviso de Nico, y no nos hicimos rogar; Acomodamos todo y arrancamos para la feliz. Era nuestra primera experiencia al limón, asique estábamos bastante desprovistos, no teníamos equipos, ni Jiggs, ni nada, pero el Sirius tiene a bordo todo lo necesario, asique no nos preocupamos. Llegamos temprano a Mar del Plata, porque hay que salir de puerto bien tempranito para aprovechar el día: La navegación es larga, y si se quiere tener buen tiempo de pesca hay que madrugar.

Arrancamos
Después de una navegación movidita por el mar algo picado, y con el ansia a full, llegamos al primer point de pesca (Cuyas coordenadas Nico guarda bajo 7 llaves). Después de una charla básica para los que éramos nuevitos en esto, hicimos los primeros tiros para amigarnos con los Jiggs. La idea básica, es realizar dos tipos de pesca diferentes: La embarcación viene navegando con dos o tres cañas haciendo trolling en el agua, y cuando se da un pique en una de esas cañas, la embarcación se detiene, el pescador designado comienza a luchar el limón, y todo el resto se pone a hacer Jigging.

Dicho así, parece tranquilo. Pero no lo es. Ni un poco.

El “crossfit” del mar
La nave surca las aguas, el clima a bordo es distendido. Entonces algo cambia: El capitán grita ¡¡“Marca”!! y el tiempo se paraliza, el mundo contiene la respiración. Y de pronto, el silencio es interrumpido por el chirrido de un reel, producto de la corrida veloz de un limón. Ese sonido despierta al Sirius. El corazón bombea adrenalina, y la actividad explota a bordo. Es un frenesí. Es inexplicable. Es hermoso.

 

 La suerte quiso que Lagumercindor tenga el primer turno al trolling, pero para ser sinceros, él estaba en otra: El Mar y “Lagur” no se llevan muy bien, y el se esforzaba por mantenerse derecho.  Pero cuando se dio el pique, todo se precipitó, Atrás quedó el mareo, y el malestar, lo que corren estos bichos no tiene nombre, es como enganchar un tren. Mientras la lucha avanza, la actividad en el Sirius es frenética: El resto de los pescadores comienzan el Jigging, y el mar explota, los piques se suceden en simultáneo, y todos bichos muy corredores, que te dan una pelea inolvidable.

Los gritos de alegría resuenan, y Tanto el capitán Nico como su marinero Lucas estaban atentos para dar una mano a donde hiciera falta. El barco es una fiesta, y la actividad es sumamente intensa. La modalidad de pesca es absolutamente diferente a lo que los pinchamostros estamos habituados: Estos bichos tienen boca protráctil, con lo que hay que ser sumamente cuidadosos para no “romper” el limón y perderlo. Muchas veces en el día nuestro “taruchero” interno pegó la clavada al sentir el pique, y erramos algunos. Que se le va a hacer, cosas de primerizo.

Y así fue pasando el día. El patrón de actividad siempre es el mismo: La embarcación trollea, y al darse un pique, el resto del cardumen se ve atraído, dándose una ventana de actividad frenética, que dura unos 15, 20 minutos. Y después vuelta a empezar. Y menos mál, porque después de uno o dos limones, los brazos piden un descanso. Cuando decimos que es como enganchar un tren lo decimos en serio, pelear estos bichos es otra cosa.

Conclusiones
Probamos una pesca sumamente diferente a lo que estamos habituados, y nos enamoramos. Pescar estos animales en medio del océano es una experiencia que todo pescador debería experimentar. Para esto es fundamental contar con servicios como el de Sirius, absolutamente preparados para que todos los pescadores puedan disfrutar la salida, tanto los novatos (como nosotros en este caso) como aquellos con más experiencia.

La tarde nos encuentra volviendo a puerto, cruzando aguas algo agitadas. La jornada se está terminando… ¿O en Realidad está arrancando la próxima?Ninguna de las dos cosas. O las dos cosas. O algo en el medio. Lo más hermoso de lo que hacemos es eso, que siempre hay una nueva aventura en el horizonte.

Gentileza de  Pinchando Mostros 

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Pinchando Mostros

Somos dos enfermos de la pesca con artificiales, que quieren compartir su enfermedad... y ponerle algo de rock!

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