22/11/16 Azules Uruguayas

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Mucho escuchamos hablar de las famosas Lacerdae, y era materia pendiente. Fué así que dimos con un lugar llamado Gallos Blancos. Conseguimos fijar una fecha y un cupo, y ahí arrancó todo….. paso 1, armar el grupo..

El mensaje fue disparado un Lunes a un grupo de amigos y conocidos, para el Miércoles solo quedaba un lugar. Hasta ese mismo día recordamos el cálculo de que aún faltaban 74 días. Finalmente llegó el tan ansiado 18 de Noviembre, y a las 22 hs ya estábamos en ruta. Pablo, Lucas, mi padre y Yo por un lado, y en Zárate nos cruzamos con los dos restantes, Santiago y el Titán.

Un viaje que se hizo largo y duro, producto de laburar todo el día y no pegar un ojo en toda la noche, pero finalmente llegamos al tan famoso monumento del Toro. Acá comenzó el principio de lo que iba a ser una jornada increíble. ¿¿PORQUE???. Eran las 5.30 am y ahí estaban esperándonos nuestros guías Francisco y Nicolás, tal cual lo prometido, ni un minuto de atraso. Rumbeamos directo a Gallos Blancos, aprontamos los equipos mientras los muchachos bajaban las lanchas, y ya estábamos en el agua, nuestros latidos cada vez mas marcados en el pecho.

 

Antes de pasar a la parte de pesca, creo que una de las cosas cosas importantes, es olvidar todas nuestras pescas, y hacerle caso a los guías. No hay que pensar que vamos a ir a tirar y prender malabáricus (hay sectores llenos de estas). Es un pescado diferente, escapa al ruido, a la gente y da solo una chance, si lo erramos vayamos a otro pesquero, porque se van.

Era tanta la ansiedad, que nos fuimos a hacer unos tiros abajo de las cabañas, antes de salir a las lanchas. Ahí tuve una hermosa clavada, de una azul que se fue por las piedras, me doblo el simple y me lo devolvió amablemente. Ahora bien, llegamos al primer pesquero y los primeros en aparecer fueron los famosos San Padro, dando una linda bienvenida con un par de capturas. Luego de un par de sospechosos piques, aparecieron ellas. Pablo clavó la primera azul y a los 5 segundos me tocó a mi con así el primer doblete de la temporada. A ojo estaban entre los 3 y 3,5 kilos.

Ya casi llegando a la hora del almuerzo, el señuelos del Titan Scarcelli fue seguido por un monstruo casi hasta sus pies, pero lamentablemente escupió el señuelo y quedamos todos calientes……… hora de las viandas. Cambiamos de pesquero, bajamos de la lancha y nos recibió la gorda de la jornada, una hermosa tornasol de 6 kilos, mi segunda del día, que me llevaba multi de una manera divina, volvía para la costa y con fuerza encaraba a ese fondo de 4 metros,  los movimientos abajo del agua se veían al detalle, producto de la claridad que tenía la misma.

 

No pasaron 10 minutos que fue el turno de Luquitas, que luego de pelearla un rato, se alzó con un hermoso premio pasando los 4.5 kg. Mas tarde hizo lo propio con una malabáricus. Al rato vendría el turno del Titán, prendiendo una malabáricus overa (en lugar de rayas tienen 3 puntos al costado), seguido de El Mago (mi papá) con una pequeña azul. En el transcurso del día hubieron algunos piques errados, y por la forma en que se mandó al fondo una de estas, Santiago hubiese tenido una de las piezas mas grandes pero lamentablemente también ganó esa batalla la azul.

Llegando al final de nuestra jornada en gallos, hicimos un paso por un lugar plagado de camalotes y gambarrusa, donde las acrobáticas estaban esperándonos con babero. Fue así, que hasta el Titán sacó su azul de flote con una rana antienganche. El plato de cantidad fue obre de un popper cardenal badline, donde pude cobrar 6 malabaricus de hermoso porte en 20 minutos y una azul chica que andaba jugando por estos pagos.

 

Párrafo aparte para los muchachos de Gallos Blancos, tanto Francisco Giuponni como Nicolás Silchenko, dejan todo por su servicio. Si hay que correr corren, cargan bolsos, siempre en los mas mínimos detalles, aclarando dudas, aconsejando y llevando durante toda la jornada, atención personalizada cliente a cliente. Honestamente, luego de una semana, en donde me llegaron muchas cosas, confirmé que estos muchachos no mienten ni inventan nada. Volvería semana a semana si pudiera, y recomiendo a todos que vayan con los ojos cerrados en sus manos.

Este grupo fue variado, con edades entre 33 y 63 años, hasta contamos con la asistencia de una persona que trabaja de guía, y todo quedamos muy satisfechos. Repito, las azules estan, son muy lindas y grandes, pero no es tirar una mojarreta con pan… es una pesca muy particular, que te tiene en cada tiro con la expectativa a flor de piel.

Gentileza de Martin Docampo

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Sobre el Autor

Martin Docampo

Naci en Alta Gracias, Pcia de Córdoba. Me crié pescando y caminando los diques y embalses cordobeses desde los 4 años. Apasionado por la pesca deportiva.

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