23/01/19 Ni palos, ni piedras, dorados y bogas platenses

0

Este Lunes amanecí temprano, después de unos matecitos en casa salí con rumbo a mi primera parada: San Andrés de Giles, tierra de Jose Xenon quien fue el encargado de organizar con Joaquin Hasaim, una excursión a los dorados que se ocultan bajo los palos en los malecones en Berisso…

La frutilla de la jornada sería la pesca de esas hermosas bogas que, al decir de todos los que han realizado esa pesca, muestran una fortaleza y una lucha sin igual. Luego de recoger a Jose salimos hacia Merlo donde nos esperaba, listo y ansioso, Carlos Peña – último integrante de esta nueva aventura de Manqueando Monstruos –.

Aventura que por unos minutos, antes de tomar la autopista hacia nuestro destino final, corrió peligro cuando Joaquin nos comentó que el viento en la zona era demasiado fuerte y había obligado al retorno de algunas embarcaciones. Sin embrago, con la promesa dada por el mismo Hasaim de que Eolo calmaría su furia y el día sería óptimo, partimos raudos. Llegamos con unos minutos de sobra que nos permitió desembarcar todo y esperar el arribo de la embarcación. Una vez que llegó el Turco nos presentó a quién sería nuestro capitán este día: Mati Machuca. Con todo a bordo partimos hacia la aventura en la “Caprichosa”.

La primera parada fue en los canales, en las inmediaciones del Astillero Río Santiago, allí después de los primeros casteos, cuando todo estaba tranquilo un hermoso dorado persiguió mi artificial hasta la embarcación y lo tomó justo debajo. Esa sorpresa impidió que evitará su terrible salto y, como consecuencia, la liberación del artificial. Con la decepción y la alegría conviviendo juntas, en ese instante intensificamos los casteos pero sin resultados. Poco tiempo después nos movimos hacia los Malecones, ni bien salimos al río el viento era muy intenso, el agua estaba embravecida y las posibilidades de empezar a buscar los dorados en los palos eran bajas, debíamos esperar la suba de la marea y la merma del viento.

Mientras tanto comenzamos a buscar esas bogas que prometían entretenernos con su lucha. Las lanchas que nos circundaban nos informaron que la pesca estaba complicada, que la mano venía mala, sin embargo decidimos intentar mientras aguardábamos el momento de buscar los lingotes platenses. El resultado de la pesca de bogas, en esta primera parte, fue bastante negativo, ningún pez y dos mareados que cebamos el río para atraer los peces. Sin resultados en las bogas, con la marea alta arrancando y el intenso viento en contra, nuestro capitán nos propuso hacer los primeros intentos a los dorados. Inmediatamente cambiamos los equipos y cuando la embarcación estuvo en posición comenzó el desafío.

 

Después de los dos o tres tiros entre los palos, el primer ataque se hizo presente, rápido y sorpresivo atacó mi artificial, saltó y logró sacar el señuelo por los aires. La partida era mala, los tigres platenses me ganaban 2 por 0. A los pocos minutos un nuevo ataque, esta vez sí se clavó muy bien, sin embargo, de repente cuando todo parecía que subía, el artificial emergió solo y sin el triple. Con más bronca que alegría volví a intentar y esta vez sí.. no hubo salto, triple o viento que detuviera mi objetivo: un hermoso ejemplar en mis manos, fotito y al agua. Entre tanto, mis compañeros de equipo seguían casteando sin resultados aún. Parecía una maldición, el que recibía los ataques los manqueaba y los demás nada.

Pero eso cambió rápidamente cuando Carlos recibió dos ataques muy fuertes que no pudieron concretarse y Jose recibió otra serie de ataques que terminaron en fotos y devoluciones. Así continuamos durante una hora más, cuando los ataques se espaciaron Mati nos propuso volver a intentar con las bogas. Más que satisfechos con la pesca de dorados cambiamos los equipos y volvimos a insistir. Al poco tiempo de nuestros primeros tiros, un pique descomunal en la vara de Jose nos sorprendió a todos. Con una pelea bellísima, unas corridas increíbles y la esperanza de un verdadero bogón en el otro extremo de la línea, Jose logró subir un gigantesca carpa de más de 6kg.

Al instante nuestro guía tuvo la primera boga en el bote, inmediatamente fue mi turno y así uno a uno fuimos experimentando esta hermosa pesca con características propias, piques sutiles, corridas hacia la lancha y una fuerza en la lucha descomunal. Cuando la marea comenzó a bajar nuevamente y el viento rotó, el pique se ausentó repentinamente, por lo tanto, con el día más que salvado y una experiencia muy bonita vivida, emprendimos la retirada del mágico Río de La Plata. Quizás en la próxima visita nos regale más ejemplares y nos reciba con un mejor clima. Les dejo algunas fotos, gentileza de nuestro capitán, de esta hermosa aventura de Manqueando Mosntruos, esta vez de la mano de Joaquin Hasaim y Mati Machuca en los malecones de Beriso. Hasta la próxima. Buena pesca y mejor devolución.

Gentileza de José Tártara

Compartir:
Follow by Email
Facebook
Google+
http://www.sentilapesca.com.ar/230119-ni-palos-ni-piedras-dorados-y-bogas-platenses/
Twitter
SHARE
YOUTUBE
Whatsapp

Sobre el Autor

Senti La Pesca

Portal dedicado a todo lo relacionado con el mundo de la Pesca Deportiva (Informes actualizados día a día, Lugares, Modalidades de Pesca, Alojamientos, Excursiones/Concursos, Noticias, Notas, Comercios, Taller de Pesca etc.). Contacto: info@sentilapesca.com.ar o publicidad@sentilapesca.com.ar

Deja un comentario