23/08/16 Muchos más que un día de pesca..

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Llegamos a Estancia Los amigos a las 8 hs. donde Beto Giorgini y Matias Ceferino Lanzavecchia nos recibieron con unos buenos mates para darnos las malas noticias: en la semana no había venido casi nadie a pescar debido a la realidad de un País que hace sacrificio por salir de un pozo económico muy complicado. Aparte los pocos que habían salido debido a la ausencia de viento y mucho frío pescaron poco y sin ninguna pieza de las buenas. Yo siempre me tengo mucha fé por lo que creo que por mis ganas de pescar y el entusiasmo que le pongo, “ EL BARBUDO “ me premia y me hace pescar bien, pero magia no se puede hacer; sin viento, con frío, nublado y con luna llena reconocía que iba a ser muy difícil pero como siempre digo: “los pingos se ven en la cancha”…

Pregunté a Beto a donde había ido el día anterior cuando salió con clientes míos que le había pasado y me dirigí a la costa. Diego me preguntó porque le había preguntado si a él le había ido mal, a lo que le respondí: “es para no ir a ese lugar”, lo que causó la risa de todos. Matías y Beto, como buenos compañeros, me acompañaron a la costa para ayudar a empujar “EL HALCÓN NEGRO” al agua ya que estaba en tierra firme y es muy pesado para hacerlo solo, asi que luego de darle arranque y esperar que caliente un poco salí contento hacia la zona de Zaforcada que tantas satisfacciones me había dado la semana anterior.

Mientras tanto Diego y Carlos preparaban sus equipos, Yo iba mirando como siempre el agua para ver donde se mostraba el pejerrey y lo que me extrañó de sobremanera es que no veía ningún borbollón a pesar de que la laguna estaba planchada. Cuando llegué a un lugar que yo le llamo “LAS DOS T” – por ser dos fierros que se ven en el agua en esa forma – me decidí a parar sin motivo alguno ya que el agua seguía quieta. Preparamos todo y esta vez arranqué con boyas ping-pong de mi fabricación ya que eran las más livianas para que se alejen de la lancha. Carlos me hizo caso y puso las mismas boya pero de otro color mientras Diego usaba boyas chicas de madera balsa muy sutiles.

Estuvimos media hora sin tener un toque y eso me hizo pensar en mi 1º fracaso en la laguna ya que esa zona nunca se había comportado así. Luego Carlos tuvo un pique, otro y otro con sendas capturas pero de pescado chico y siempre del labio osea que comía muy mal. Cambié boyas por amarillo limón  – cosa que casi nunca hago – ya que casi siempre elijo al principio la boya que va ese día pero esta vez se venía complicando sin capturas. Justo en ese momento comenzó una brisa que aprovechamos para garetear y en la que sacamos unos cuantos pero nunca grandes.

Decidí correrme al otro lado de la costa, justo enfrente y garetear ahí ya que los grandes no estaban de ese lado. Apenas llegamos y me largué comenzamos a sacar pejes pero de mejor tamaño hasta que mi línea acusó un pique que Yo conocía: iba de un lado al otro muy despacio y en distancias muy cortas, de unos 10 cm.. “ES GRANDE AVISÉ y clavé con fuerza en el mismo momento que el agua explotaba y comenzaban las corridas laterales de un lado al otro sin que se dejara acercar. Pedí el copo sin necesidad ya que Diego ya estaba atrás mío con el mismo en la mano y muy preciso lo subió a la lancha. La algarabía de los tres duró poco ya que enseguida encarnamos y lanzamos lo mas lejos posible para ver si lográbamos otra pieza como esa.

Es que los 3 sabíamos que en días como ese en el que el viento no existe y se llama “DE DIRECCIÓN VARIABLE”, el mismo se acaba en cualquier momento planchándose otra vez así que atentos seguimos las corridas de nuestras boyas. Ese es el premio de tener en la lancha a gente avezada en la pesca a la que no hace falta decir nada y sabe lo que se debe hacer.

Para los que no lo conocen, DIEGO GUGLIELMI, ha sido uno de los pescadores mas famosos de todos los tiempos en nuestro País y Editorial Perfil por medio de revista Weekend lo hizo escribir durante 30 años las notas de pesca con mosca en el Sur Argentino oficiando el mismo como guía y siendo reconocido a nivel mundial como entre los dos mejores pescadores del mundo de fly cast junto con Billie Peit. Carlos Villares es su mejor cliente y amigo de toda la vida así que también es un gran pescador y juntos les gusta toda la pesca, no solo el fly; han pescado en todas partes del mundo: Amazonas, Caribe, EEUU, todo nuestro País y hasta en Rusia, así que siempre es un honor que me hayan elegido como su guía y siempre aprendo algo con ellos, no solo de pesca sino también de como atender a los clientes y eso es a lo que mas le pongo atención ya que las costumbres de un argentino no son las mismas que las de un americano o un europeo y esa es para mí la esencia del éxito: “HACER SENTIR BIEN A LA GENTE EN UN DÍA DE PESCA, Y SI PESCAMOS MEJOR”.

Como Diego había avisado, esto duró poco ya que la laguna se planchó otra vez y se cortó el pique así que decidí navegar en busca de otros rumbos lejanos hacia la zona contraria a la que estábamos cruzando toda la laguna. Ya teníamos más de 30 piezas así que podíamos probar en otros lugares, eran las 14 hs. y teníamos tiempo para navegar. Pasé las Tres Aguas, Borchet y Broggi pensando en ir a la zona de La Placete cuando comenzó el viento pero firme. Dí gracias a Dios por esa brisa fuerte que casi era perfecta y justo en ese momento comenzaron a saltar pescados por todos lados y de gran tamaño. Paré la lancha enseguida y tiré el muerto largándonos a garetear, enseguida mi línea acusó una llevada y al clavar metí un doblete de buen pescado. Mientras tanto mis amigos clavaban sendos piques y fueron 10 seguidos de respetable tamaño.

 

Luego mi línea de garete de boyas negras que había cambiado acusó otro pique pero de esos que yo se que son grandes, lo dejé comer y con la boya en movimiento clavé firme. ¡Que lindo ver como explota el agua bien lejos, casi 100 metros!. Me costó traerlo pero al fin tuvo buen fin dentro del certero copo de Diego. La alegría duró poco ya que se planchó mal otra vez, no corría nada de viento y propuse dirigirnos a una bahía a ver si los encontraba anclado. Mientras tanto ellos se reían y Yo no sabía porque, al preguntarles Carlos me dijo que era por mi entusiasmo, porque veían que me sentía mal porque no habíamos hecho la pesca que esperaba. Me tranquilizó y me dijo que ellos entendían que hacía lo imposible porque pescaran pero a veces no depende del guía y el tiempo te juega una mala pasada, que ellos lo habían vivido varias veces como cliente Carlos y como Guía Diego.

Eran las 16 hs. y les costó convencerme de dirigirnos a la costa por más que les decía que quería probar en otros lados pero en realidad tenían razón ya que el viento no arrancó y cuando llegábamos al embarcadero todavía seguía planchado. Carlos, al llegar al embarcadero me dijo: “esto es tuyo” y me dió una propina de mil pesos los cuales le agradezco de sobremanera diciéndome que era por el tesón y el empeño que le ponía a mi trabajo, por los mates que le había cebado y por el lindo día y lo bien que la habían pasado. Yo no sabía que responder cuando solo habíamos sacado unas 40 piezas y solo dos muy grandes a lo que me respondió: “HOY EL CLIMA NOS JUGÓ UNA MALA PASADA” pero demostraste ser un gran guía y este es tu premio, ahora apurate que quiero llegar temprano a casa.

La verdad me emocionaron las palabras de Carlos y el asentir de Diego que al ser mas charleta que él, me explico en el viaje de vuelta lo que Carlos me quería hacer ver. Queridos amigos pescadores, hoy me ganó mi adversario el pejerrey, por 1º vez en 5 meses de excelente pesca de esta temporada supe lo que es la derrota, pero creo que tuve suerte en con quien la compartí.

Hoy aprendí algo muy importante en la vida: “ NO TODAS LAS VECES SE GANA Y LO IMPORTANTE ES COMPETIR CON ALTURA Y SABER RECONOCER LA DERROTA”. Muchos en la vida contamos solo las buenas, un jugador cuenta las veces que ganó, nunca las que pierde. Un deportista cuenta sus premios, nunca las carreras que perdió. Un hombre cuenta sus logros en la vida, nunca las veces que agachó la cabeza y le fue mal. “UN PESCADOR CUENTA SUS GRANDES PIEZAS Y EXCELENTES PESCAS” nunca las que fracasó y no pescó nada. Hoy aprendí a contar mis derrotas y por medio de estas líneas quiero que lleguen a ustedes, pero como “VASCO CABEZA DURA” no veo la hora de salir otra vez para encontrar y vencer a mi rival “EL PEJERREY” que aprendí a respetar más todavía ya que hoy se que “ÉL TAMBIÉN ME PUEDE GANAR”.

Eduardo Miguel Sagasta
“EL VASCO”

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Sobre el Autor

Eduardo Sagasta

Guía de pesca en laguna de Gómez Junín como también fabricante de artículos de pesca y el famoso señuelo "Taranga".

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