23/11/17 Caminata, espera, ansiedad y pesca en el río Luján

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Para hacer mención a la salida del día de la fecha, tengo que remontarme a unos meses atrás.. veníamos hablando de salir un Sábado con mi gran compañero de pesca: Jorge, con el cual pescamos esporádicamente pero desde hace muchos años…

El 18 era una fecha que nos quedaba bien a los dos… pero faltaba mucho aún. Entre una fecha y otra, además de seguir yendo a pescar, tuve una grata reunión con mis ex compañeros del colegio secundario, en el cual me reencontré con varias personalidades. Una de estas personas es Mauricio, un fanático de la pesca desde la cuna al igual que yo. Al tipo le gusta la pesca, se nota en la cara, en las expresiones, en el relato… ya estábamos pescando mientras disfrutábamos una cerveza al lado de la parrilla y lejos del agua. En cuestión de 5 minutos sumamos otro integrante, pesca con mosca hace unos 10 años así que sumamos una nueva modalidad al grupo.

Los posibles destinos eran dos, pero nos terminamos inclinando por el Río Luján. En realidad tenía otro lugar elegido, pero teniendo en cuenta que iba a haber viento y que arrancaríamos con unos 10ºC el Luján era la mejor opción. Llegó el día, partimos pasadas las 8.30 am. Llegamos al campo del cual habíamos pedido permiso el día Viernes, pasamos por las 5 tranqueras – si, 5! Jaja- y cuando llegamos al primer tembladeral no resto mas que caminar! La costa del río por estas latitudes las conozco bastante, sobre todo porque no hace mucho tiempo había estado pescando allí. Además del viento y del fresco de la mañana, se sumo la complicación de lo bajo que estaba el río.

En las entradas de agua del campo, donde habíamos capturado gran parte de las preciadas tarus en la última salida, no había agua sólo un poco de barro. Nos encontramos con un escenario cambiado que le agregaba un buen condimento extra. Acá no hay “points” que hierven de tarus. Cada oportunidad que se presenta sobre el río es única, podes tirarle 20 o 30 veces más buscando la que hizo el borbollón que no va a estar en el mismo lugar, como si ocurre en tantos otros ámbitos. Uno de nuestros objetivos era buscar agua lo más quieta posible, pero no estaba fácil a simple vista. Antes de arrancar, marcamos tres lugares en los cuales podíamos tener chances asique armamos equipos y salimos en tres grupos de 1.

 

Todos los tiros iban con “comba”, era como pegarle un “3 dedos”. Había que jugar con el viento. Todavía no había llegado a mi lugar de pesca, Mauricio aún se encontraba armando su equipo de fly y justo en ese momento Jorge logra su primer captura. El punto que eligió él estaba al reparo justo en la entrada de una de las tantas curvas del río. Un lugar reducido pero rendidor para el afortunado que abrió el marcador y le dio las primeras tres capturas del día en un muy corto plazo. Desde mi punto solo podía ver a Jorge pescar, yo NADA! Decido alejarme hacía el lado opuesto y dejarle lugar a Mauricio quien comenzó a ensayar sus primeros casteos allí mismo. Ni bien llego a mi segundo lugar me doy cuenta que el viento sudoeste me daba de lleno, pero como lugares “tarucheros” no sobraban, me quedé.

Utilizaba el viento para lanzar y venir pescando pegado a la costa, pensando que podía ser un buen lugar… pero no. Intenté durante un buen rato sin éxito. Ya no sabía dónde buscar. Comencé a lanzar bien cerca de la costa de en frente, justo entre dos árboles. Dejaba que el señuelo profundice y lo traía muy lento dando “tironcitos” hasta que llegaba a la zona donde corría el agua, luego cerca de la orilla de mi costa volvía a repetir la primera maniobra. En el tercer o cuarto tiro siento un ataque pero no donde esperaba, sino que en el medio del cauce. Sigo intentando sin éxito y cambio de punto, cuando el señuelo se mete a la lenta correntada del río siento un ataque muy sutil, demasiado diría. Justo en ese momento dejo de recoger y veo que lleva muy despacito contra corriente, cuento hasta tres y palo. Firulete va, firulete viene… el río Luján pagó mi primer tararira.

Con las fotos hicimos lo que pudimos porque pescamos solos la mayor parte del tiempo. Ya cerca de las 12 hs Mauricio comienza con el fuego para hacer nuestros tradicionales choris que se han convertido en algo infaltable en cada salida. Mientras tanto seguíamos intentando, es en ese momento cuando doy con mi segunda captura y luego decido tomar la posta de seguir con la cocina. Parada obligada, charlas, anécdotas, risas, buena comida, unas cervezas que hicieron que el último tramo de la jornada sea difícil de afrontar. Así y todo después del recreo seguimos. Yo tuve una clase gratis de fly cast. Cuando ves castear a alguien que sabe parece fácil… pero no lo es (al menos para mi). Es una modalidad interesante y seguramente en algún momento me pondré a practicar, más teniendo cerca a alguien que sabe mucho!

 

Seguimos, a la tarde de a poco el clima fue mejorando: menos nubes, menos viento y más calor. Ese mismo efecto las tarus no lo sintieron de inmediato, de hecho seguíamos buscando sin resultados. Por temas de “permiso de pesca” era importante salir alrededor de las 16 hs por lo que pescaríamos hasta las 15:30 hs para luego emprender la retirada. Paseo de lugar en lugar y decido volver donde obtuve mi primer premio. Ddespués de varios intentos tengo otra llevada suave, repito lo hecho en la primera y me llevo el premio de la nº 3. Ya a la hora de juntarnos para resumir la pesca de cada uno nos encontramos con la grata sorpresa que los tres pescamos.

Este año tuve la posibilidad de pescar con mucha gente y me falta hacerlo con mucha más. Es increíble que a la hora de juntarnos a comer en cada salida es como si los conociese de todos los días aunque haga años que no los veo. Tengo mucha suerte de pescar con los muchachos que pesco.  Sigamos cuidando cada lugar, ya que todos nos guardan alguna sorpresa. Buenas pescas para todos!

Gentileza de Christian Andrés López 

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Christian Lopez

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