25/04/17 Reyes de Junin

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Todavía resistiéndonos al cambio de temporada y a dejar a las tarus en su letargo invernal, nos llegó la llamada que terminó abriendo nuestra temporada de flechas..

Nuestro amigo Daniel Ferreyra, gran pescador de Junín y conocedor como pocos de la zona, nos llamó para comentarnos que estaba iniciando su nuevo emprendimiento “Ferreyra Fishing”, haciendo pescas guiadas en laguna de Gómez y demás espejos de la zona brindando servicio de alojamiento para los pescadores que quieran quedarse a dormir, o por qué no, a pasar un finde en familia.

Vénganse a probar los pejes, que la laguna está que explota”, fue la invitación, y, obviamente, a una llamada así no se le puede decir que no.

Arrancando
Ansiedad. Impaciencia. Expectativa. Todo lo que provoca una nueva salida, con el agregado de un cambio de temporada y de especie, esa extraña sensación de ir a reencontrarse con esos viejos y queridos rivales, los reyes de las lagunas bonaerenses. Salimos de Mataderos muy temprano, la idea era estar en Junín, listos para la acción, cerca de las 8 AM.

En tres horitas de ruta (en un camino más que fácil, y en muy buen estado) entre mates, chanzas e ilusiones, llegamos a nuestro destino, donde nos estaba esperando Daniel, con todo listo, y una noticia preocupante: “Muchachos, llovió mucho, las bajadas están complicadas, y la laguna con mucha agua. Pescar se pesca, pero si el viento no afloja, nos vamos a hamacar”. Así, algo preocupados, aunque con la alegría de encontrarnos con un viejo amigo, arrancamos la aventura.

¡Zamba!
El aire es más dulce, los sonidos más claros. Las pupilas se dilatan, el corazón late más fuerte. Y de repente, el mundo cobra sentido: Estamos de nuevo en el agua, donde tenemos que estar, donde nacimos para estar.
Una vez hechas las maniobras de rigor, todos a bordo, y arrancamos la jornada. Tal y como nos había anticipado Daniel, el viento y la gran cantidad de agua recibida por la laguna hicieron de las suyas, y empezamos a hamacarnos de lo lindo.

 

Todo sea por la pesca, y pese a las condiciones climáticas (que propiciaron los más extravagantes y sensuales contoneos de Lagumercindor y Manosdemanteca en pos del equilibrio) armamos los equipos, encarnamos, y boyas al agua.  La carnada elegida (en principio) fue la clásica mojarra viva, aunque durante el día se prendió en nuestros anzuelos algún que otro dientudo, que fileteado, rindió igual o más que la mojarra. Las líneas, clásicas de tres boyas, pero con variantes: Manosdemanteca con boyas tipo “Chupetonas” en negro y naranja, sin puntero, Daniel con dos boyas “lágrima” verde limón aliadas a una infalible bigotera, y Lagumercindor con tres boyas “chupetonas”, en tonos rojo y negro, “Tuneadas” con una pequeña trampita.

Para empezar, todos armamos las brazoladas en diferentes profundidades, entre los 70 y 10 cm, aunque con el correr del día fuimos acortándolas, ya que todos los piques se dieron bien arriba, entre los 5 y 10 Cmts. de profundidad.

La fiesta
Por sugerencia de Dani, hicimos los primeros intentos anclados, tirando contra los juncos, y en unos pocos minutos, la magia: una boya que corre algo tímida, como disparando de los juncos, certera clavada, y “a cobrar”: Dani peló su chapa de conocedor, y clavó la primera flecha de la jornada. En seguida todos teníamos nuestro peje, en tamaños que superaban por poco la medida (30 cm. promedio), pero como los piques se estaban dando algo espaciados, decidimos ver si el clima nos dejaba garetear un poco.

 

Acá se vió puesta a prueba la pericia al timón de nuestro Guía, y Daniel superó la prueba con creces: Nos pudimos ubicar en una zona más reparada, que formaba una bahía, y arrancamos un garete rápido, desde la boca de la misma hacia la costa, en donde nuestras boyas, prácticamente se “cansaron” de bailar. Muchos pejes de tamaño mediano se fueron tentando con nuestros anzuelos, y algún que otro chicuelo desubicado también se prendió.

Los servicios
Llegando el mediodía, y ya estando prácticamente “llenos de escamas”, decidimos hacer un alto.
El plan: Sacar la lancha, y movernos a otro sector de la laguna (Del otro lado de la ruta) bajar de nuevo, e ir en busca de alguno de los grandes. “De paso cañazo”, pasamos a conocer las casas que “Ferreyra Fishing” ofrece como alojamiento al pescador, y quedamos realmente sorprendidos: Ubicadas muy cerca de la zona del balneario de Junín, además de ser realmente lindas, las casas cuentan con todo lo necesario para el pescador y su familia: Habitaciones amplias, patio, parrilla, TV con DirecTV, y todo lo que puedas necesitar.

Después de la visita, y de degustar una espectacular tabla de fiambres de la zona (Que merecería un relato aparte: es, realmente, espectacular), partimos nuevamente a la laguna, a ver si encontrábamos a los grandes.

Los grandotes
El ojo lagrimeando de estar tan fijo en ella, en esa boya cabeza dura que no se quiere mover. La mano ansiosa, afirmando la caña en espera de ese movimiento sutil de la madera balsa que dispare la clavada… y la explosión en el agua, el matungo que pela chapa de campeón y vende cara su derrota… la magia, la vida, la pesca.

Increíblemente, después de una mañana agitada en lo que respecta al clima, ahora el viento había amainado, y en este sector, nos enfrentábamos a otro dilema: El agua planchada, paisaje temido por todos los pejerreyceros. Pero Dani se tenía fe: “acá vamos a encontrar los grandes”. Y de nuevo, dicho y hecho: En una de esas, una de las boyas de Manosdemanteca cobra vida… y desaparece al instante en el agua, en un pique de esos que no se olvidan. Clavada certera, la caña accionando en todo su esplendor, y arriba uno de los lindos: 45 cm de flecha, que nos regaló un espectáculo mágico.

 

Al rato, Lagumercindor, que a esta altura había cambiado sus boyas por las mortales “maracas” (línea de tres boyas tipo rombo, de un muy cuestionable color rosa flúo), ve como una de las boyas empezaba a bailar muy alegre, y clava: Otro grandote. Daniel no tardó en hacer lo propio, y con el correr de la tarde subimos varios pejes de muy buen tamaño, sumados a una gran cantidad de pejes medianos.

Cerrando (¿O abriendo?)
Y así como así, “silbando bajito”, se nos escapó el día, pero antes de irse nos regaló escamas, chanzas, imágenes grabadas en la retina (y en la lente de la cámara) de esas que no se olvidan, y el reencuentro con los reyes de las lagunas, con esos viejos y queridos rivales, con los pejes.

Esta temporada en Junín se perfila realmente muy buena, la laguna de Gómez tiene muchos y muy buenos pejes, solo basta navegarla un poco para poder ver los cardúmenes desplazándose por la misma. Si a esto le sumamos servicios de calidad, que no sólo piensan en el pescador, sino también en su familia, obtenemos una combinación ideal.

La invitación ya está hecha, y el rey de las lagunas espera… ¿Vas a responder al llamado? Como una verdadera rueda del tiempo, la salida finaliza planeando la próxima (no podía ser de otra manera). Ilusiones nuevas, planes interminables, promesas hechas sobre la orilla con las últimas luces de la tarde como testigos… Y después, el camino. Pareciera que volvemos a casa, pero en realidad, ya estamos comenzando a rodar la próxima. Ese camino infinito, que siempre termina junto al agua y con una caña en la mano, ese interminable camino que nos mantiene vivos…

Gentileza de  Pinchando Mostros


Servicios
Ferreyra Fishing – Daniel Ferreyra: Salidas de pesca guiada en Junín: Pejerrey, tarariras en Spinning, Bait Cast y Fly Cast. Alojamientos con todo el confort para el pescador deportivo.
Teléfono: 2364411837
Facebook: Ferreyra Fishing
Texto y fotos: Fernando Otero /Juan Otero – Pinchando Mostros

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Pinchando Mostros

Somos dos enfermos de la pesca con artificiales, que quieren compartir su enfermedad... y ponerle algo de rock!

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