30/11/15 Caravana Litoral – Capítulo 1

0

Y un día, el comando “puso el norte” hacia La Paz. Hace tiempo queríamos visitar estos pagos  entrerrianos, pero siempre, por algún motivo, pasábamos de largo. Este año, la “Caravana Litoral” nos dio la excusa, y armamos un viajecito para allá. Esta vez, los “nomadas intinerantes” éramos 4: Los tres Otero (Lito “Vitivinícola”, Juan “Manosdemanteca” y Fernando “Lagumercindor”)  y “Rocky Tonny” Mennitto. Nos pusimos en contacto con Víctor Flores, reconocido guía de la zona, quien iba a ser nuestro “Guía Espiritual” en esta parte del viaje, y coordinamos todo para la salida.


El Viaje
Arrancamos la peregrinación con mal clima: Mucha lluvia y viento, aunque intermitentes, lo que nos dejó ir despuntando el vicio por el camino, parando en cuanto charco encontramos a tentar a las dientonas. Pese al clima, tuvimos bastante éxito, y llegamos  a La Paz entrada la noche, mojados y cansadísimos, pero llenos de escamas.

 

El refugio
Venir cansados, de un viaje largo, un día sumamente activo, y llegar al bungalow “Eben Ezer” fue un golazo: El lugar cuenta con excelentes instalaciones, súper cómodas, que nos permitieron desensillar y relajarnos para lo que se venía. Ahí nomás, nos pusimos a charlar con Víctor, que nos comentó que la mano venía dura por el viento, pero de todas maneras había buenas posibilidades de encontrar a los tigres. Así, entre charlas de pesca, chanzas y jodas, pasó la cena, y nos fuimos a dormir para arrancar al otro día la pesca a pleno.

Jinetes en la tormenta
La ansiedad se respira, una vez más, estamos por salir a la cancha a pelearle al mejor, al “Pirayú”, el indomable “tigre del río”, una vez más, estamos por vivir.
Al otro día, nos levantamos y la cosa pintaba complicada: el día estaba encapotado, y el pampero soplaba sin tregua. Así y todo, preparamos la artillería, la cargamos en la lancha, y salimos hacia el puerto. Sin solución de continuidad, operación de bajada de lancha y ¡Al agua!

La cosa se empezó a dar como prometía, sin lluvia pero con mucho viento, por lo que no convenía arrancar pescando al golpe (como era la idea original) porque se complicaba mucho la deriva de la lancha. Así, Víctor nos llevó a la desembocadura de un riacho y empezamos los primeros intentos anclados. El tiempo pasaba, el viento seguía soplando, y la actividad era nula, por lo que nos movimos a un lugar algo más reparado, donde había una linda corredera, y seguimos intentando, pero todo lo que conseguimos sacar fue una palometa. Después de tres cuartos de hora, Víctor nos mira y nos dice: “Chamigos, si se animan, probamos de garetear un poco, aunque nos vamos a hamacar”. Mirada entre los jinetes, y respuesta al unísono: ¡Vamos nomás!

El “Mostro” del Vitivinícola.
Después de una navegación larga, Víctor nos indicó que habíamos llegado a “La Zona”. Ahí nomás, morenas pinchadas y equipos al agua. Después de un rato de garete, “Rocky Tonny” tensa la línea, clava, y empieza a traer. Todavía estábamos tratando de adivinar que había pinchado, cuando el Comandante Vitivinícola pegó una tremenda clavada y quedo expectante: “Creo que es una rama”… en eso, la “rama”, pegó tremendo tirón, y el Comandante se puso como loco: Ma’ que rama, era un bicho, y era grande.

Así, de repente, los guerreros peleaban en dos frentes: uno contra lo que resultó ser una linda corvina de río, y el otro contra el “mostro”, que le peleaba cada centímetro de línea. La pelea de este último era ardua, y tardó casi 15 minutos en arrimar el bicho a la embarcación: Resultó ser una bruta raya, que a ojo de buen cubero, superaba fácil los 25 Kg. Ahora la pregunta era ¿Cómo la subimos a la lancha? Nosotros no queríamos matar al animal, y Víctor menos, por lo que el bichero quedaba descartado. No había muchas opciones: “La subo a mano, y si se cae, se cae” Recitó Víctor. Y casi lo logra. Con media raya arriba de la lancha, el anzuelo se desprendió, y allá se fue el bicho…

 

Para el Comandante no importaba: la peleó hasta el final y estaba como loco “Esto sí que es un mostro”. La felicidad que tenía el tipo era increíble, había arrancado a lo grande, pero todavía faltaban las mandíbulas doradas, y eso no podía quedar así.

El Oro
Con el clima un poco mejor (pero no demasiado), nos dijimos, “si nos vamos a hamacar, vamos a hacerlo en serio”, y nos fuimos nomás a “golpear” las barrancas. Así, Manosdemanteca y Lagumercindor, cambiaron los equipos por los de bait, mientras que los otros dos seguían con la carnada, y nos fuimos a peinar una corredera formada por una punta de tierra que terminaba en la desembocadura de un arroyo que pintaba hermosa, y no defraudó: En la segunda pasada, de nuevo el Vitivinícola, y de nuevo tremenda clavada: El tiempo se detuvo, la ansiedad recorre cada uno de los nervios del cuerpo…  y, de pronto, allá, a lo lejos, el lingote vuela por el aire: “Siiii”, se escucha el rugir del Comandante, y empieza a pelear el bicho. Arrimado a la lancha, un lindo dorado: más o menos 4 kg de tigre. ¡Ahhhh, el éxito! Fotos, devolución y a seguir, que recién es el primero.

 

Segunda pasada, y esta vez el que pega el grito es “Rocky Tonny”: ¡Doradoooo! Había enganchado un tren, un tigre de 6 o 7 Kg, que peleaba como un demonio. El bicho todavía estaba en el agua, cuando el Comandante pincha otro ¡Doblete! No nos daban las manos para filmar, sacar fotos y seguir pescando, pero de alguna manera nos arreglamos, y aprovechamos de paso para derribar un mito: “Rocky Tonny” pasó mucho tiempo pescando Bassfish en los lagos gringos, y le preguntamos: ¿El dorado o el bass? Se nos rió en la cara: “El bass no tiene ni para arrancar, jejeje”.

Pero todavía no habíamos pinchado nada con artificiales, y eso era una espina difícil de tragar…

Otra pasada, y los muñecos seguían lloviendo en el agua, pegados a la orilla, en un frenesí imparable hasta que finalmente, Manosdemanteca clava, y otro dorado inicia su danza aérea, para finalizar inmortalizado en las cámaras y nuestras retinas. Vuelta al agua, y a seguir nomás, que se viene la noche.

El “Gualicho”
El que estaba intratable era Lagumercindor, que lo único que había pescado en el día era una palometa de morondanga, y no se quería quedar con las ganas,  con lo que, aprovechando que Victor arrimó la lancha a la costa, Saltó a tierra junto a Manosdemanteca, y empezó a peinar la boca del arroyo a muñecazo limpio. En eso, siente un tremendo sacudón en la caña, y pega la clavada… pero la ansiedad le jugó en contra, y el freno mal regulado, combinado con un multi traicionero, lo dejan pagando, con el sueño entre los dientes… El rugir se escucha hasta Goya, y el nómada es una furia. Pero la pesca es así, a veces te da todo, y a veces te lo saca, Lagumercindor  se vuelve a la lancha sin su premio.

 

La Retirada
Con el sol colgando rojizo a metros del horizonte, dimos por teminada la jornada y emprendimos la vuelta, hacia el reparo de nuestro refugio, a descansar para el día siguiente, cuando la caravana reemprendería su epica jornada hacia las tierras Esquinenses, próxima parada de la peregrinación, pero eso ya es otra historia…

El capítulo ya está escrito, sólo resta mirar el horizonte y planear nuevas aventuras… Una vez más, peleamos contra el tigre de los ríos, y una vez más, salimos victoriosos.

Una vez más, estamos vivos…


Servicios:  Víctor Flores, guía de pesca en La Paz / Bungalows “Eben Ezer”. Salidas al dorado y surubí, con el mejor alojamiento y atención.
Contacto: 03437-422634 / 15454552  – www.victorflores.com.ar

Compartir:
Follow by Email
Facebook
Google+
http://www.sentilapesca.com.ar/301115-caravana-litoral-capitulo-1/
Twitter
SHARE
YOUTUBE
Whatsapp

Sobre el Autor

Pinchando Mostros

Somos dos enfermos de la pesca con artificiales, que quieren compartir su enfermedad... y ponerle algo de rock!

Deja un comentario