Marzo: Tarariras en cardumen

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Hace algunos años pensar en que las tarariras podrían andar en cardumen era todo un disparate. Luego de sorprendernos algunos Otoños por la buena actividad, con muchos piques y capturas de tarariras tornasol en un río tan diezmado como el Santa Lucía, comenzamos a pensar que por algo se reunían…

En semana santa fuimos al río Yi mano a mano con Álvaro Silva en una travesía contra corriente buscando lagunas con las características necesarias para que se reunieran a pasar el invierno juntas. Comenzamos a remar tranquilamente sin pensar en tirar un señuelo para ver si llegábamos en la tardecita a la laguna que nos habíamos propuesto. Hicimos un primer sprint cercano a la mitad del total del recorrido en tres horas. Luego de esa parada mi cuerpo maltrecho por una gripe en puerta comenzó a clamar piedad y obligado por el dolor comencé a bajar el ritmo. Pasamos la mitad del trayecto y metimos lo más que pudimos hasta que llegamos a una linda laguna donde habíamos pescado bien el año pasado y decidimos armar el campamento.

Al día siguiente desayunamos, juntamos todo, cargamos los kayaks y con los cuerpos en mucho mejor estado retomamos el último tercio de travesía. A las 11 de la mañana llegamos a la laguna deseada donde lo primero que pescamos fue una línea vieja con un señuelo de buena calidad en el extremo que tenía los triples muy mal trechos lo que indicaba que hacía tiempo estaba ahí. Antes de descargar los kayaks decidimos pasar por un sector donde presuntamente ellas tendrían que estar y no demoraron en marcar presencia. En una hora logramos muchos piques y varias capturas, resolvimos ir a descargar los kayaks y picar algo rápido porque nos esperaba una tarde más que entretenida.

 

Dicho y hecho, los piques y las capturas fueron muchas, diversión total. No importaba el color o la forma del señuelo, lo que importaba era que llegaran al fondo y apenas golpeaban el lecho del río la picada se daba. Como se desprende de las fotos los tamaños iban del 1 ½ kg a los 4kg la más grande, y créanme que los brazos sufrieron mucho más con la pesca que con la remada, pues los equipos blandos estiraban la pelea exigiendo al máximo nuestras muñecas.

Luego de dos o tres horas el lugar se estresó y resolvimos probar suerte en el otro extremo de la laguna distante unos 1000 metros. En un sector determinado encontramos otro cardumen de tarariras y no me refiero solo a tornasoles porque junto a ellas también andaban laguneras.

Nosotros recorríamos la laguna con los señuelos de arrastre en trolling, una vez que teníamos un pique comenzábamos hacer spinnng o bait con los señuelos de profundidad y continuábamos pescando en una modalidad mucho más entretenida. En ese sector de la laguna finalizamos la jornada muy satisfechos por la pesca y por poder comprobar en carne propia que las tarariras, si bien son territoriales y pasan la temporada estival en pareja en su sector del río, en Otoño se reúnen en la laguna más profunda cercana a su laguna de verano para pasar el invierno acurrucadas en cardumen.

 

Por la noche recuperamos fuerzas cenando un delantero de oveja a las brazas, mientras este se hacía Álvaro preparó para que quedara pronto para el próximo mediodía un estofado de oveja que de por sí es muy bueno, pero no sé por qué en el monte es mucho mejor. Descansamos muy bien por la noche y temprano en la mañana reavivamos el fogón para desayunar con los pies calentitos mientras planificábamos la pesca de la mañana y cómo haríamos el retorno.

La jornada se dio muy buena nuevamente, para tratar de pescar diferente o con otros señuelos decidimos tirar los de media agua bien atrás de los kayaks para que en trolling llegaran al fondo donde estaban cazando las tarariras. Fue así que pescamos con la mayoría de los artificiales que probamos, incluso con cucharas ondulantes y vinilos que dejamos caer al fondo los que apenas movíamos y acusaban pique de tornasol. Hasta con el viejo señuelo que pescamos el día anterior, el cual no pudimos utilizar mucho porque cada tararira que lo tomaba literalmente se lo tragaba. Ambos utilizamos un equipo de spinning y uno de bait casting.

 

Los de spinning muy livianos con los cuales cualquier tararira nos peleaba por muchos minutos, cosa que disfrutamos muchísimo. Los equipos de bait en mi caso fue la Tsurikobo 10–20 libras y el reel cargado con multifilamento 0,20 mm; por su parte Álvaro pescaba con una Aqua Rod de 15-30 libras la cual adquirió para pescar en agua salada de fondo y como era la que tenía fue la que utilizó.

A las 13 horas emprendimos el retorno luego de haber cargado energías con el estofado de oveja. Serían 15 km con varias cascaditas y una superior que estaba en unos 80 cm de alto, la cual pasamos andando con el plus de adrenalina que eso nos da. Fue así que el tramo de 15 km que en contracorriente nos tomó unas 12 h de remo, corriente a favor lo hicimos en tan solo 3 h, por lo que a las 16 h estábamos en Polanco con el tiempo sobrado para cargar todo, darnos un baño reparador para volver frescos y tranquilos a nuestros hogares, además de tremenda sonrisa en la cara por lo vivido.

Gentileza de Miguel Tripani de Uruguay Aventura

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Sobre el Autor

Uruguay Aventura Revista

Revista mensual de pesca y actividades al aire libre en Uruguay. Somos amantes de estas actividades que simplemente queremos compartir de la mejor manera posible nuestras experiencias y desde ellas defender en la medida que se pueda, los cursos de agua y todo su ecosistema a la vez que nos deleitamos con cada aventura.

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