Evitando el enganche II: Cirugía de Ranas

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Partamos de la base que tunear un señuelo es una modificación que le hacemos para generar algún tipo de efecto que con el muñeco como viene de fábrica no podemos lograr. Éste es un campo absolutamente infinito y sujeto a la imaginación del pescador, no hay límites, siempre y cuando ese efecto posibilite pescar. Trataré de describir algunos de los tuneos más comunes y explicar un poquito por qué los hago..

Arranquemos con un tuneo sencillo y tal vez el más común: Agregarle una cuchara giratoria por delante a la rana. El spinner es, por su vibración, uno de los engaños que más gatilla piques de tarariras, así que complementando una rana antienganche se vuelve tal vez el señuelo mas versátil para pescar tarariras. Un detector de pescado sin igual. Las virtudes son muchísimas, la rana evita atascamientos en la vegetación, incluso podemos superar algas o plantas que estén aflorando en superficie y cuando el señuelo comienza a trabajar en agua abierta podemos a accionar la cuchara. Jugando con la velocidad y el tamaño de la cuchara y la rana, logramos trabajar a distintas profundidades fácilmente, incluso a pelo de agua. Para este tipo de tuneo prefiero las ranas clásicas y no les recorto mucho los flecos de las patas para que con las detenciones consigan el efecto de inflarse o emitir pequeñas vibraciones. La hoja ideal para la cuchara es la french, porque gira muy bien en aguas calmas. Con palas colorado o indiana también se pueden obtener buenos resultados, aunque en nuestro mercado sean un poco más difíciles de conseguir.

 

Para la conexión de las cucharas con la rana hay varias formas. La que considero ideal es la desmontable (como la que vienen con los pescaditos con cuchara Mepps): se gira el cuerpo del spinner y se puede desenganchar, con el beneficio de que rápidamente con una misma cuchara podemos cambiar la rana buscando variantes en la acción o el color, o reemplazarla por roturas, y además es un sistema muy seguro que no se abre con facilidad. También se pueden utilizar anillas o mosquetones tipo dual-lock o cross-lock. Los mosquetones son muy buenos para cambiar rápido el señuelo, pero se corre el riesgo que se abran con un pescado y perderlo. Todo lo contrario brindan las anillas: el cambio es dificultoso pero es muy difícil que se abran con una tarucha.

En definitiva: cuchara + rana = señuelo todo terreno.

Una variante a tener en cuenta es la de utilizar una hélice en vez de una cuchara. Esto permite presentaciones muy amigables en subsuperficie, justamente por su gran poder de sustentación, y así podemos trabajar más lentamente que una cuchara en esos primeros centímetros bajo la superficie que pueden ser determinantes. Las contras que tienen respecto a las cucharas son dos: por un lado son más dificultosas para lanzar por la resistencia que le ofrecen al viento, y por otro son más susceptibles de enganchar vegetación, cosa que hace que el señuelo deje de ser efectivo.

En los comienzos de temporada en las lagunas bonaerenses, las ranas con hélices eran difíciles de empardar pescando en esos centímetros de agua entre la cola de zorro y la superficie. En cuanto a los formatos y materiales hay por demás variados: hojas con dos, tres o cuatro palas, de metal o plástico, se los dejo como materia para que experimenten ustedes mismos, lo importante es que giren limpias. Rigen los mismos principios para la conexión hélice-rana que para las cucharas.

 

Aparte de tirárselas a las tarariras, podemos someter a las ranas a otro tipo de laceración, en este caso útil: el recorte de las patas, o mejor dicho de las gomitas que hacen las veces de patas. Esto tiene varios motivos: uno es reducir el punto de ataque de la tararira para que cuando muerda acierte sobre la zona de los anzuelos y no sobre las patas; y el otro es generar acciones más vivaces, incluso algo de paseo, para que sean más atractivas a los peces.

¿Cuánto recortar? Depende de la rana. Ir recortando de a poco es una buena manera de dar con el efecto deseado. Como expresé más arriba, en general a las ranas que tuneo con cucharas no les recorto las gomitas para que generen más movimiento y vibraciones. En cambio, para trabajar sobre vegetación cerrada o superficies con lentejillas se impone el recorte, dado que mejora notablemente la efectividad en la concreción de piques.

Por último pasemos al tema del lastrado. Lastrar es agregar peso a la rana con el fin de generar algunos efectos nuevos. Uno es darle la capacidad al señuelo de hundirse a distintas velocidades de acuerdo a la cantidad de peso que se le agregue, ya que la mayoría de las ranas vienen preparadas para trabajar en superficie. Con más peso se hunde más rápido, con poco peso logramos que se hunda en forma lenta, cosa que puede ser un gatillo letal, sobretodo cuando las tarariras están remisas a picar, a comienzos de temporada o en horas de poca actividad.

Si bien darle a la rana la capacidad de sumergirse la hace más versátil, al anularle la flotación hacemos que para trabajarla en superficie se requiera cierta velocidad. Teniendo en cuenta estos dos factores es que vamos a ir agregándole peso. ¿Para qué? Para contar con la posibilidad de variar más la acción y que así en zonas con vegetación sumergida pueda venir generando lío en superficie y de repente dejarla descender y, con tirones cortos suaves, contornear las plantas y luego volver a superficie.

Otro efecto buscado con el lastrado es que la rana venza la capa superficial de vegetación, de manera que la tararira la localice mejor y pueda acertarle con mayor facilidad para concretar el pique. Sin dudas el súmmum de esta pesca es la alfombra de lentejilla. Ésta presenta siempre distintas consistencias y, regulando el peso de la rana, logramos calibrarla para que venga empujando un poco las plantas. Para verificar que estemos haciendo esto correctamente, debe quedar un surco marcado por donde pasó el engaño.

 

Para lastrar una rana hay diversas formas y maneras, digamos que el ingenio aquí puede solucionarnos el problema. Se pueden usar municiones partidas, perdigones, pequeños plomos, hilo de plomo, etc. En fin, lo que se nos ocurra que pueda agregar peso en pequeñas cantidades hasta lograr el efecto deseado. No es conveniente utilizar lastres de muy pequeño tamaño, porque se van a empezar a salir a medida que la rana se vaya rompiendo. Debido a esto es indispensable contar, en algún bolsillo, con una cajita de lastres para ir reponiendo o agregando de acuerdo a la ocasión.

Previamente a la salida preparo ranas con distintas configuraciones de peso, para resolver rápidamente las situaciones de pesca que se vayan presentando e ir haciendo un ajuste fino sobre la marcha. Si nos quedamos sin lastres o nos los olvidamos, una alternativa es llenar de agua la rana.

Como para ir cerrando este episodio les dejo unos tips a tener en cuenta al momento de pescar con ranas:

  • Cuando las tarariras están muy asustadas por la presencia de predadores, lanzar a la tierra y entrar haciendo el menor ruido posible puede ser determinante.
  • Cuando llegamos a un lugar nuevo, conviene comenzar a pescar sin acercarnos a la orilla, una vez que vemos que no están o ya las pescamos, recién ahí nos acercamos y hasta entramos al agua, de esta forma evitamos espantarlas.
  • Al contornear superficies bajo el agua, plantas, montículos, barro, etc, conviene detener y salir con pequeños stickeos para después volver a detener.

Traten de ir más allá, abran el juego, seguramente se sorprenderán y lograrán mejores resultados.
A esta historia le faltan varios capítulos, ya veremos cuál será el próximo.

Texto: Guillermo Spajic
Fotos: Diego Aprigliano – Sebastián Diaz, Walter Masserdotti, Guillermo I. Spajic.
Fuente: www.señueleros.com.ar

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